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29 de marzo de 2019

LA RELIGIOSIDAD, LAS GANAS DE SEGUIR LEYES







LA RELIGIOSIDAD, LAS GANAS DE SEGUIR LEYES









Después de vivir una niñez donde aprendí casi todo lo necesario de la Religión tradicional, donde quizás Dios utilizó esto para salvaguardar mi vida, tuve la oportunidad de comenzar a congregarme. Esta hermosa Iglesia se basa por un manual bastante claro y disciplinario, tratan por medio de la confesión de fe, alertar y justificar algunas de sus medidas, basados por los años de experiencia como congregación buscando evitar el pecado y demostrando posiblemente la solución a un sin número de problemas.

En un estudio anterior, hablé acerca de la Religión y como está no estaba dentro del diseño original de  Dios para con el Hombre, pues él realmente quiere tener una Relación cara a cara entre ambos.

Cuando tenía veintiún años tuve la oportunidad de viajar a España, más adelante nos trasladamos a Inglaterra y esta estrategia  de estar viviendo en diferentes países y continentes abrieron en mí, el entender y comprender que todo sucede o está supeditado por la cultura donde nos criamos, pues lo que es pecado en un país o una regla en una Iglesia enmarcada en la religiosidad, en otro simplemente no lo es; pero por esto Dios no deja de moverse, actuar o descalificar a sus hijos. Nunca he tenido problemas con el alcohol, Dios me guardado de esto, pero al llegar a Europa y en la primera de cena de Iglesia ver que ponían cerveza, vino y agua para disfrutar del momento, me ayudó  a comprender la necesidad de romper con algunos moldes impuestos y auto convencido que de esta manera o de otra debía de vivir una vida cristiana. (Me atrevo a dar el consejo de aquel que tiene problemas con el alcohol o los tuvo, mejor ni  voltee a mirar una botella de vino). 

He tenido la oportunidad de estar en medio de  un gran ministrar del Espíritu Santo, por medio de un hombre peludo, con rastras, lleno de tatuajes y con piercing, entonces me pregunto ¿A caso esto en mí país de origen no sería mero motivo para descalificar a este hombre? Pero a la vez puedo escuchar esa voz interior que me dice “Porque juzgas” ¿A caso tú estás libre de errores? ¿A caso no puedo yo utilizar el instrumento que quiera, santificarlo y tener una relación íntima y personal con él, tal cómo la tuve con Nabucodonosor mi siervo? Y una vez más me tengo que acercar al altar de  Dios a confesar mi pecado, pues he juzgado y me querido sentar en el Trono suyo para emitir mi condenación.

Por lo tanto la religiosidad es las ganas del hombre por seguir una cantidad de leyes y costumbres para demostrar que es mejor y más buenos que Dios. A Dios le interesa tú arrepentimiento y tener esa relación intima contigo, para sacar el máximo potencial tuyo a través de su Espíritu Santo pues te ve justificado por su Hijo Jesucristo.

Analicemos este caso, tenemos por un lado a Judas Iscariote y Pedro, ambos discípulos de Jesucristo, estuvieron al lado del Maestro, durante tres años de día y de noche, recibiendo la misma palabra y ejemplo, compartieron comidas y cenas, las mismas campañas de sanidad y restauración donde Jesucristo predicó, es más ambos pecaron, en igual tamaño, pues para Dios no hay pecados pequeños o grandes, ambos negaron a Jesucristo, sí leemos más corto, Judas Iscariote vendió al Maestro una vez, Pedro lo negó tres veces. La diferencia entre estos dos es que uno ósea Pedro se arrepintió delante de Dios mientras que Judas lo hizo frente a los Hombres. Pero, si hoy tuviéramos a Pedro delante de la Iglesia, como Pastor lo condenaríamos y le quitaríamos del ministerio, jamás volvería a pisar un altar y sí volviese consideraríamos que las cosas nunca volverán a ser igual antes como antes que hiciera este pecado, pero Jesucristo lleno de amor, gracia y misericordia, ¿Qué le contestó?

“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.”
S.Juan 21:15-19 RVR1960

Cuarenta días después este hombre que no daba la talla y no era digno de seguir enseñando según la Religiosidad, se levantó y en una sola tarde condujo al arrepentimiento a más de tres mil vidas, organizó la Iglesia que hoy conocemos y sus escritos aún están hablando de la Verdad, nos dicen que Jesucristo quiere presentarnos el amor, la gracia y misericordia por encima de todo, aún por nuestras leyes religiosas que nos atan y no permiten el correcto actuar de Dios, al sentarnos en su trono para juzgar y condenar, pues ni el nos condena, simplemente nos dice:

“Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”
S.Juan 8:11 RVR1960


Sé y comprendo que no es fácil desmarcarse de todo aquello que por años nos han enseñado, que hemos practicado incluso educado  nuestros hijos pero sí queremos vivir el Cielo en la tierra, tenemos que permitir que Dios rompa con estas murallas o estructuras que no permiten actuar la Mente de Cristo en nosotros, por eso Jesucristo nos dijo:

“Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.”
S. Lucas 5:36-39 RVR1960


Quizás yo te puedo mostrar el camino, pero eres tú quien tiene que ponerse en marcha, quizás te enseñe la puerta más tú tienes que abrirla; exactamente tienes que permitir que el Espíritu Santo traiga convencimiento a tú vida, pues tanto la Religión como la Religiosidad están acabando contigo, con todo aquello que Dios ya ganó por ti en la Cruz del Calvario a través de su Hijo Jesucristo.

En este estudio  hablaré que la Religión y la Religiosidad son  contrarías a  voluntad Dios y no es su deseo para nosotros. pues él no busca nuestro esfuerzo sino nuestro arrepentimiento   sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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Dios te bendiga y traiga revelación a tu vida de la Mentalidad de Cristo que ya está en ti.

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