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6 de junio de 2019

¡SER LUZ, ES SER SACERDOTE!



¡SER LUZ, ES SER SACERDOTE!

Dejar brillar a Jesucristo en nosotros, traerá esperanza a otros.



El adversario sabe como perfectamente hacer que perdamos toda la bendición, tenemos que entender que Dios ya ha dispuesto desde los lugares celestiales aquello que vamos a necesitar,  pero por así decirlo, dentro de esa asignación que nos corresponde debemos de estar en el momento y lugar oportuno para demostrar que vivimos cada una de sus promesas dadas, por lo cual el adversario procurará siempre adelantarnos o retrasarnos para que no recibamos dicha bendición. Entre muchas de ellas por ejemplo, cuando hizo que Adán en un momento de descuido sacerdotal, permitiera que entrara la contaminación de sus contrataciones separando al hombre del Creador y por lo tanto la expulsión del Huerto del Edén.

Otra de las bendiciones que nos estamos perdiendo por el desuso del sacerdocio por el cual fuimos llamados gracias a la acción de Jesucristo en la Cruz, es ser Luz de la misma manera que él lo ha sido, lo es y lo seguirá siendo por los siglos eternamente.

“Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. Son sacerdotes del Rey, una nación santa, posesión exclusiva de Dios. Por eso pueden mostrar a otros la bondad de Dios, pues él los ha llamado a salir de la oscuridad y entrar en su luz maravillosa.”
1 Pedro 2:9 NTV


Aquellos que somos cristianos reconocemos a Jesucristo como el Sumo Sacerdote y de él asumimos el sacerdocio, y es por esto que me atrevo a decir que el adversario ha procurado, intentado hasta lo más, que abandonemos el sacerdocio tanto los hombres como las mujeres, recordemos que ser sacerdotes no es una actividad exclusiva de los hombres, es compartida pues Cristo entregó su vida por todos los seres humanos por igual sin hacer discriminación de genero. Pero algo que dejamos de lado dentro del sacerdocio es ser Luz, en el versículo anterior en la última parte leemos que entramos a ser parte de Su Luz Maravillosa, así dice esta versión, pero también podemos leer, Su Luz admirable.

Recuerdo, hace unos cuantos años atrás escuchar una enseñanza que se aplica a este momento: en una pequeña isla existía un anciano ciego, pero él todos los días se encargaba de encender las lamparas que iluminaban dicha pequeña tierra. Un día un visitante extranjero muy sorprendido por este acto, se le acercó al viejo y le cuestionó acerca de su labor y le preguntó ¿Por qué llevas la Luz si justo eres quién menos la necesitas? Y este le contestó: no la llevo solo por mí, ellos necesitan ver el caminito que yo conozco perfectamente, esta luz les ayudará, así también estos nunca tropezaran conmigo.  

Ser sacerdote, es decir,  representar a Dios en la tierra, es llevar Su Luz, por eso cuando Jesús inauguró el año del Jubileo, el cual nunca el pueblo de Israel quiso hacer caso, declaró:

“El Espíritu del SEÑOR está sobre mí, porque me ha ungido para llevar la Buena Noticia a los pobres. Me ha enviado a proclamar que los cautivos serán liberados, que los ciegos verán, que los oprimidos serán puestos en libertad,”
Lucas 4:18 NTV

Los ciegos espiritualmente hablando son aquellos que teniendo que estar viviendo en la Luz de  Dios, están sus corazones tan opacos y turbados por la religiosidad, problemas laborales o existenciales, que no son capaz de ver a las ventajas de libertad que nos ofrece Cristo al hacernos hijos de  Dios y coherederos junto con él.

Pero realmente, ¿Qué  significa para ti que la Luz de Jesucristo brille?. ¿Sabes reconocer que estás andando en su Luz?. Y de las preguntas quizás más importantes en este momento ¿Eres Luz para otros, para  no ser de tropiezo?  

“Jesús habló una vez más al pueblo y dijo: «Yo soy la luz del mundo. Si ustedes me siguen, no tendrán que andar en la oscuridad porque tendrán la luz que lleva a la vida».”
Juan 8:12 NTV

Cristo es la Luz que da vida, pero no es exclusivo para la congregación, y es por eso que  debemos de analizar y reflexionar sobre todo nuestro entorno, si no está vivo, ¿Qué está fallando? Como hombres y mujeres sacerdotes escogidos por Dios para anunciar su Verdad, llamándonos a su Luz admirable tenemos que transmitir esa Luz como un mandato divino, recordemos la Gran Comisión: “Id y haced discípulos en Judea, Samaria y hasta lo más lejos de la tierra”, este siempre fue el deseo de  Dios,  y era también este mandato, para el pueblo de Israel, el cual nunca quiso hacer caso, más bien procuro y mantuvo un cerco hacia los extranjeros y todos aquellos que desean encontrar a Dios, por medio de rituales y exigencias que ni ellos mismos podían cumplir, nada más cercano a lo que estamos hoy mismo viviendo en algunas congregaciones.

Por eso Jesucristo fue muy critico con la casta religiosa de su época:

“Entonces los discípulos se acercaron y le preguntaron: —¿Te das cuenta de que has ofendido a los fariseos con lo que acabas de decir? así que no les hagan caso. Son guías ciegos que conducen a los ciegos, y si un ciego guía a otro, los dos caerán en una zanja.”
Mateo 15:12, 14 NTV

Jesucristo nos da Su Luz y Vida, así podremos vivir una vida de victoria demostrando el sacerdocio para el que fuimos llamados. Con Su Luz, podemos evitar tropiezos, engaños, frustraciones y al fin y al cabo tener nuestra meta final, muriendo a nuestra mente natural para tener la Mente de Cristo que ya está operando en nosotros.

El problema es que muchos escuchan y buscan la guía de otros que no tienen la Luz, por eso tropiezan en todo, en sus casas, matrimonios, hijos, finanzas, pues en vez de escuchar a Jesucristo buscan el consejo de los ciegos.

¿Estás listo para ser la Luz de las naciones?
¿Deseas fervientemente permitir que la Luz de Cristo brille en ti?
¿Qué  falta erradicar dentro de ti para que brille Su Luz admirable?

En esta enseñanza hablaré de la hombría como un estado sacerdotal en desuso que tenemos que recuperar tanto los hombres como las mujeres entendiendo que somos la Luz que necesita este mundo. Sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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Dios te bendiga y traiga revelación a tú vida de la Mente de Cristo que ya está en ti.

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