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8 de mayo de 2019

¡LA IGLESIA, DONDE APRENDÍ A SERVIR!






¡LA IGLESIA, DONDE APRENDÍ A SERVIR!






Cuando estuve en el jardín de infancia, la vida la pude observar, evidentemente de manera infantil, aprendí por medio de los juegos a socializar, a respetar, a trabajar en equipo, la sicomotricidad fina, etc, vivir era todo un juego y diversión. Pero fui creciendo y ahora me observo y estoy en la escuela, los deberes son otros, los compañeros también, en el patio me toca incluso compartir con los de secundaria y la vida se va poniendo más ruda, poco a poco y conforme van pasando los años, comienzas a tener exámenes que aprobarán lo aprendido y te permitirán subir de grado. Sobre los once años, pasé a la secundaria, pero allí me encontré con la realidad de la vida, me reventaron la nariz en varias ocasiones, lo mismo que la boca, me lincharon a patadas por fallar un penalti, me sacaron una navaja en un par de ocasiones por mis comentarios diferentes a los demás…recuerdo que el primer año de secundaria fue tan duro e incomprensible para mí que en la reunión final, donde te dicen si aprobaste o no, fui tan inocente que hice este comentario: “El próximo año solo tengo que revalidar seis materias”; no había comprendido que suspendí el año. Pero también aprendí varias cosas en diferentes ambientes, como dar mi testimonio  en las clases de Religión y de Filosofía. Por lo que comencé a entender que era mejor dar que recibir. El último paso el de la Universidad, la verdad en muchos casos me desbordó, como cuando renuncié a estudiar Derecho, todo el tema de los exámenes es muy duro realmente y más si quieres dar lo mejor de ti pero suspendes con un uno, en fin, todo esto me ayudado para entender que conforme vamos creciendo más nos van a   exigir y por lo tanto tenemos que dar más de nosotros.

Cuando comencé a congregarme, en medio de mí juventud poco me pedían y poco dí, es como yo digo somos cristianos “daaaaa” dame, dame y por último dame.  Pero pasados los años ya estaba sirviendo en diferentes ministerios como el de alabanza, niñez, pastoreando grupo de hombres y jóvenes, pues eso es lo que esperarán que hagamos, pues nuestro Maestro Jesucristo nos moldeó que así debe de ser:

“Recuerden que yo, el Hijo del hombre, no vine para que me sirvan, sino para servir y dar mi vida en rescate de muchos.”
Mateo 20:28 NBV

Esta cualidad que nos enseñó Jesucristo es quizás uno de los requerimientos más difíciles de entender y de seguir, cuando tienes que presentar  el Evangelio a una persona con un gran intelecto, esto es algo casi inexplicable, pues tratar de comprender el Reino de Dios bajo los estamentos humanos es locura para ellos. Pero dentro de la ausencia de compromiso real de los integrantes de una congregación están aquellos que consideran que el servir es: “evitar el trabajo del pastor o de los líderes”,  pero tengamos presentes esta enseñanza de Cristo:

“La fiesta de la Pascua se acercaba. Jesús sabía que había llegado la hora de dejar este mundo para reunirse con el Padre. Él había amado a los suyos que estaban en el mundo, y los amó hasta el fin. Jesús sabía que el Padre le había dado autoridad sobre todas las cosas, y que él había venido de Dios y a Dios iba a regresar, así que se levantó de la mesa, se quitó el manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y se puso a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla.”
Juan 13:1, 3-5 NBV


Deja te cuento par de datos curiosos, en los tiempos de Jesucristo el calzado era posiblemente unas sandalias abiertas, estás protegían principalmente  por debajo, pero la parte superior estaba normalmente expuesta, además  no existían los canales de aguas negras, sino que tú veías los desechos humanos recorrer las calles, en algunas ocasiones no podías evitar estás aguas, añadido a todo esto,  las calles estaban sin pavimentar, eran polvorientas y sucias por todos los desechos de los animales tales como vacas, bueyes, camellos, ovejas, etc; para aquellos que hemos estado en granjas entendemos  el tamaño de las muestras orgánicas  de estos animales y que muy posiblemente los Apóstoles llevarían salpicaduras de estos  excrementos y contando que fue una cena, entonces ellos estarían con el sudor de todo el día, por eso Jesucristo sin pensarlo dos veces, sabiendo que ya no estaría más con ellos, decidió dar una de las enseñanzas acerca de la humildad y como servir, y no tenía mejor ejemplo que lavarles los píes a cada uno de los Apóstoles, incluyendo a su amigo Judas Iscariote quién lo había ya vendido por unas monedas de plata, pero para Pedro quién lo va a negar siente tanta vergüenza que el Maestro esté haciendo esto que le dice: “A mí no me lavarás los píes”, y Jesucristo conociendo el corazón de él le responde: “Vale, pero no entenderás lo que significa servir en el Reino de Dios”. 

Esta misma escena nos sucede a nosotros hoy, tenemos que servir en medio de la Iglesia, Dios en su infinita sabiduría nos puso en ella y allí tenemos que dar lo mejor de nosotros, para ser de ejemplo a todos y a las naciones de servir sin esperar nada a cambio, simplemente por agradar a Dios y hacer caso a aquello que nos instruyó Jesucristo.

¿Tus deseos están en el lugar correcto?
¿Consideras que ya has dado lo suficiente?

Era profeta Nehemías un deportado en los tiempos de los Reyes, sirviendo cómodamente a la corte del Rey Artajerjes. Nehemías en medio de una visita familiar de un hermano suyo, le comento como estaban de destruidas las murallas de la ciudad. De inmediato se puso manos a la obra y en medio de buscar a Dios con sinceridad de alma, recibió la estrategia a seguir y así obtuvo el permiso, el dinero y respaldo del Rey para ir a tan grandiosa labor. En medio de la reconstrucción surgieron enemigos envidiosos por eso el profeta tuvo que dar instrucciones directas:

“Los albañiles y los demás obreros trabajaban con las armas al alcance de la mano. Cada uno de los constructores llevaba una espada al cinto. El que tocaba la trompeta permanecía junto a mí, a fin de hacer llegar la voz de alarma.”
Nehemías 4:17-18 NBV


Entonces, ¿Cuál es el problema de servir?

Igual que un ser humano que es infiel en su matrimonio a causa de la “Insatisfacción”, posiblemente ocurrirá lo mismo con aquellos cristianos insatisfechos en las congregaciones, pero ¿A caso es culpa de las Iglesias? Absolutamente no, este triste sentimiento solo puede ser suplido por Cristo, pero las personas no están dispuestas a entregar este sentimiento a Dios, él que es un caballero, poco podrá hacer para remediarlo. Pues Jesucristo declaró:

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”
S. Mateo 6:33 RVR1960

Estamos insatisfechos por no buscar sinceramente el Reino de Dios, por no conocer realmente el Reino de los Cielos, pues Dios es todo lo que necesitamos:





“Su divino poder, al darnos el conocimiento de aquel que nos llamó por su propia gloria y excelencia, nos ha concedido todas las cosas que necesitamos para vivir como Dios manda.”
2 Pedro 1:3 NVI
   

La iglesia es el centro espiritual donde Dios te coloco para que aprendas a servir, tal como Jesucristo nos enseño, prepárate y disponte a hacerlo, ten una actitud adecuada y descubre lo satisfactoria que es poder servir en tu iglesia, donde aprendes a servir.

En esta enseñanza, deseo enseñar acerca de la Iglesia el lugar idóneo para tu aprendizaje que te llevará a subir de nivel sirviendo a tus hermanos y a la sociedad. Sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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7 de mayo de 2019

¡LA IGLESIA, UN PROYECTO ARQUITECTÓNICO!

                                                                                 





¡LA IGLESIA, UN PROYECTO ARQUITECTÓNICO!







Las corrientes humanistas del siglo XIV,  en pelan época renacentistas tomaron esta   idea de  Dios como el supremo arquitecto de la creación para desvirtualizar el real concepto, pues Dios si pensó en todo el diseño, propósito, destino de la creación como también lo hizo de su amada Iglesia.

Cuando tengo que pensar en arquitectos, recuerdo a mi amigo Ricardo Castañeda quien se esforzó por estudiar está carrera, pero decidió entregarse a su real vocación, ser Pastor y realizó una licenciatura en Teología; por otra parte  aun  recuerdo cuando por primera vez estuve  en Valencia, me quedé sorprendido por dos tremendos monumentos  existentes: “El puente de Calatrava” y “La ciudad de las artes y de las ciencias”,  ambos fueron diseñados por el Arquitecto  valenciano Santiago Calatrava, y esto me llevó a la reflexión: ¿Qué se le pasa a este hombre por la cabeza para lograr desarrollar estos tremendos edificios? Yo puedo suponer que el señor  Calatrava es una persona con mucha imaginación, pero que cuenta con la cualidad de poder transmitir al equipo de trabajo que están con él desarrollando estos proyectos, su imaginación completa  pero lo más sorprendente es poder plasmarlos en los planos y el cartón piedra, todo el diseño original de la obra para presentarla a las autoridades municipales o nacionales para que le aprueben los presupuestos de ejecución de la obra. Dentro de estos procesos, él debe de tener además la cualificación de hacer edificios duraderos, hermosos y sobre todo funcionales. Definitivamente este es un don divino, aunque posiblemente él no lo reconozca.

Por estás mismas afirmaciones,  me atrevo a decir que “La Iglesia, un proyecto arquitectónico”, es la gran idea de Dios, él después de desarrollar la creación y comprobar que el ser humano no  seria lo suficientemente consciente de mantener la santidad, (pues el hombre  inmediatamente pudo se desvió de las ordenes dadas por el Creador, y tuvo que ser expulsado de la presencia de Dios), el Padre Celestial, le dice al Hijo que tiene que ser por medio de él la redención de la creación y de toda la humanidad, por eso despojándose de su Verdad y deidad, tomó forma de siervo y se entregó en sacrificio perfecto y para siempre, reconciliando al Padre con el hombre y restaurando la relación caída en el Edén.

Pero para continuar con esta relación intima y personal con cada ser humano, dejó Su presencia misma, al Espíritu Santo, así nos guía y nos lleva a tomar decisiones correctas en pro del Reino de los Cielos.

Dios diseñó, dio propósito y destino a la iglesia para que todos aquellos que tenemos Su presencia viva, nos reunamos en común acuerdo y hagamos avanzar el Reino de Dios:

“Espero visitarte pronto. Pero te escribo todo esto, por si acaso no llego a tiempo. Así sabrás cómo debemos comportarnos los que pertenecemos a la iglesia, que es la familia del Dios vivo. La iglesia sostiene y defiende la verdad.”
1 Timoteo 3:14-15 TLA

Dios pensó en el diseño: cada miembro tiene un lugar y una función, no se trata, pues de un edificio físico. La Iglesia es un lugar espiritual donde la perfecta comunión entre los hermanos se va a   potencializar por el poder del Espíritu Santo:

“Por su unión con Jesucristo, ustedes también forman parte de ese edificio, en donde Dios habita por medio de su Espíritu.”
Efesios 2:22 TLA

¿Estamos evidenciando el poder del Espíritu Santo en cada uno de nosotros y en la iglesia, por lo tanto en nuestra comunidad?

También Dios pensó en el propósito: tenemos que ser referentes en el barrio, en la ciudad, en el país y en todo el mundo de ser representantes del Reino de Dios,  pues esté es un mandato de Jesucristo:

“Pero quiero que sepan que el Espíritu Santo vendrá sobre ustedes, y que recibirán poder para hablar de mí en Jerusalén, en todo el territorio de Judea y de Samaria, y también en los lugares más lejanos del mundo.”
Hechos 1:8 TLA

Tenemos que ser la columna principal y punta de lanza en medio de esta sociedad, pues sí realmente somos “la iglesia, un proyecto arquitectónico” de Dios, el mundo sabrá que el Reino de Dios es real y el Reino de los Cielos se ha acercado:

“Y desde aquel mismo instante Jesús comenzó a predicar: «Arrepiéntanse de sus pecados porque el reino de los cielos se ha acercado».”
Mateo 4:17 NBV

¿Somos realmente los representantes del Reino de  Dios y de los Cielos, o simplemente estamos calentando unas sillas?

La Evangelización es la misión principal de la Iglesia  como proyecto arquitectónico de Dios pasando de las palabras a los hechos, tal como Cristo lo hizo:

“Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado. Y estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en sus manos serpientes, cuando beban algo venenoso, no les hará daño, pondrán las manos sobre los enfermos y estos sanarán».”
Marcos 16:15-18 NBV


Por último, Dios desarrolló el destino de la iglesia, como proyecto arquitectónico suyo, pues ella es la morada del Espíritu Santo. Por eso, Dios cumple su promesa de habitar en medio de los que se reúnen en su nombre, pues allí está el Espíritu Santo manifestándose:

“porque dondequiera que estén dos o tres reunidos en mi nombre, allí estaré yo.”
Mateo 18:20 NBV

La iglesia primitiva de los Hechos, estuvo guiada en todo momento por el Espíritu Santo, el mismo la instruyó, por eso hoy también podemos decir que deberíamos ser igual que la iglesia primitiva, pues es el mismo Espíritu Santo guiándonos e instruyéndonos, entonces ¿Qué pasa que no estamos viviendo y manifestando el poder de Dios tal como debería ser conforme a su propósito, destino y diseño?.

Debe de ser posible ser sus representantes auténticos, el pueblo de Dios, viviendo las señales del Reino de los Cielos, donde existe una verdadera armonía, igualdad y se manifiesta la misericordia y el amor de Dios para el resto de la humanidad, conforme al diseño, destino y propósito suyo. 

En esta enseñanza, deseo enseñar acerca de la Iglesia como un proyecto arquitectónico de Dios donde los hombres somos piezas importantes. Sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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6 de mayo de 2019

¡LA IGLESIA, MI FAMILIA!






¡LA IGLESIA, MI FAMILIA!






En varias ocasiones he podido narrar, como lamentablemente mi vida la basé en falsas creencias, quizás afirmadas por estar convencido de que las proyecciones de las películas, la televisión y las canciones eran ciertas y que así debía de ser mi vida.

Cuando era niño, pasaban una serie muy buena, “La familia Ingalls” o “La casa de la pradera” en ella se representaba la familia idílica menonita donde se vivía en plena armonía y donde los problemas se superaban por la intervención divina después de la oración de toda la familia, y yo me convencí que la vida debía de estar regida por tipos de ideales como estos, pero al crecer y ver la realidad de mi propia casa, descubrí que todo ello resultó falso y que solo era una manera de intentar mostrar algo que no ocurre así, pues mis hermanos, mis primos, mis papás no eran los personajes ficticios que representaban aquellos artistas que yo esperaba encontrar.

Cuando comencé a congregarme conscientemente comprobé que tenía una nueva familia, la iglesia paso a ser mi familia, (esto no significa para nada que mis papás a los cuales amo y honro ya no son mi familia, pero cuando tú corazón comienza a latir de manera diferente y no podemos seguir el mismo ritmo, todos los días oro y clamo por cada uno de mis familiares pero sus intereses religiosos o mis creencias chocan y antes de hacer un conflicto por esto, prefiero seguir luchando por ellos desde la soledad de mis oraciones) pero igual que sucede en las familias normales, tenemos diferentes caracteres entre los mismos hermanos, por ejemplo recuerdo mucho a mi hermanito  “el gitano” hasta que un día por un comentario sobre su etnia se disgustó tanto conmigo que me reto a salir a pegarnos a la calle fuera de la Iglesia, pero mi hermanita “la búlgara” es tan mimada, debía y tengo que ir con mil pasos de algodón delante de ella, con lo que hablo o digo, para luego darle explicaciones…jajaja; pero que puedo decir de aquellos que llamo “mis papitos argentinos” que por un mal comentario tuvimos un consejo con los pastores y esto fue un escándalo personal no minúsculo (menudo Tsunami).

Pero todas estas experiencias quizás hasta desagradables me fortalecieron para tener una excelente relación con cada uno de ellos, y a pesar de los años y de la distancia, cada vez que nos encontramos es hacer una fiesta y con amor fraternal fundirnos en un fuerte abrazo, por todos aquellos que nos dejamos de dar.

“Por eso, ante Dios ustedes ya no son extranjeros. Al contrario, ahora forman parte de su pueblo y tienen todos los derechos; ahora son de la familia de Dios.”
Efesios 2:19 TLA

Dios tiene todo bajo control, esta es una frase de la cual suelo recurrir mucho, pues él sabe todo el tiempo que hemos estado sin Su presencia, ausentes de la relación que deberíamos de estar viviendo con él, por eso cuando Jesucristo decidió morir en la Cruz del calvario, nos hizo personas adoptadas  coherederos suyos, es decir que todo los derechos y deberes propios de su realeza, nos los otorgó, por eso nos dio familia para que aprendamos a compartir estas bendiciones como su pueblo, pero dentro de esta familia que nos otorgó tendremos los tíos los locos y los raritos, los primos distantes y los que no salen de nuestra casa, los hermanos que se unen solo para comer pero ni por asombro les vemos en los momentos de dificultad, tenemos al primo filósofo que todo lo analiza y lo pasa por la lógica, el científico que todos los milagros hay que comprobarlos para afirmarlos, el literato y el músico… En fin ¡En esta casa, caben todos! Pero hay una particularidad exclusiva dentro de  todos aquellos que nos consideramos la familia de Dios, estén en la China o en California, desde Islandia hasta los que habitan en el Polo Sur, todos estamos unidos por la sangre de Cristo, tenemos una consanguínea línea eterna y poderosa que nos hace sentir con la propiedad de decir “Hermanito”, pues por Su sangre fuimos comprados y esta misma sangre nos selló como familia. El problema surge  dentro de la familia de  Dios cuando nos encontramos algunos hermanos con el síndrome de “Huérfano o de hermano mayor”:

“Entonces el hermano mayor se enojó mucho y no quiso entrar. Su padre tuvo que salir a rogarle que entrara. Pero él, muy enojado, le dijo: “He trabajado para ti desde hace muchos años, y nunca te he desobedecido; pero a mí jamás me has dado siquiera un cabrito para que haga una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que vuelve ese hijo tuyo, después de malgastar todo tu dinero con prostitutas, matas para él el ternero más gordo!” El padre le contestó: “¡Pero hijo! Tú siempre estás conmigo, y todo lo que tengo es tuyo.”
Lucas 15:28-31 TLA

Jesucristo es muy claro al dar este símil o parábola de la vida en familia, ¿A caso el hermano mayor tomo una parte suya? ¿Alguien le obligo a no hacer una fiesta con sus amigos?
Por eso, para disfrutar de la plena bendición  debes de tomar una decisión, es más, si deseas  disfrutar de la bendición igualmente tienes que tomar una decisión y por último pero no por ello menos importante para que tú peques también debes de tomar una decisión…Entonces ¡Toma hoy mismo la decisión de disfrutar la plena bendición de lo que significa la iglesia, tu familia!.

Yo he decidido y disfruto de la plena bendición pues oro, clamo, trabajo, y sirvo en la iglesia, mi familia; me duele cuando está sufriendo, me gozo cuando ella esta de fiesta, y cuando los hombres le hacen morder el polvo, por así decirlo, lloro por ella.
Mientras muchos asistentes son cristianos, algunos son hermanos, porque no han entendido que somos el cuerpo de Cristo, el templo de Dios.

“ni todos los descendientes de Abraham son verdaderos hijos de Abraham. Pues Dios le había dicho: «Tu descendencia vendrá por medio de Isaac.»”
Romanos 9:7 TLA

Sí, no todos los hebreos son hijos de Abraham, por no querer considerar para ellos esta promesa ¿Qué podemos esperar de todos aquellos que simplemente asisten a una congregación? Consideremos simplemente el caso de Jacob y Esaú, para ambos era la promesa, pero ¿Realmente Esaú la vivió?¿Por qué solo la promesa fue para Jacob y siendo tajante, para José? ¿A caso Esaú y los once hijos de Jacob no tenían la misma promesa?

Tienes que tomar la decisión de vivir la iglesia, como tú familia, pues Dios en su completa sabiduría y soberanía, te puso en medio de ella. 

En esta enseñanza, deseo enseñar acerca de la Iglesia compuesta con gente real, pero soy yo quién decido vivir  la familia de Dios. Sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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5 de mayo de 2019

¡LA IGLESIA, DIOS CON GENTE REAL!






¡LA IGLESIA, DIOS EN GENTE REAL!







Conozco a Jesucristo como mí Señor y Salvador desde aproximadamente los trece años, he podido compartir y liderar diferentes congregaciones, con diferentes estilos doctrinales, pero todas ellas con el amplio deseo de agradar a Dios y buscarle sinceramente.

Me he congregado con Presbiterianos, Bautistas y con Pentecostales, aprendiendo mucho en ellas y aportando todo lo que me permitieron y lo que pude.

Recuerdo la ocasión que por primera vez asistí al Centro Cristiano Esperanza; nosotros vivíamos en un pueblo llamado Pedreguer, asistíamos a la Iglesia Bautista de Denia, y por aquel entonces,  mi hija mayor comenzó a practicar patinaje artístico  en la Ciudad de Gandía, en aquella población desde hace un par de años atrás los pastores Daniel y Ruth Barabaschi, tomaron la iglesia de allí, entonces decidimos comenzar a  asistir a la congregación que ellos dirigían, solamente lo estábamos los martes y jueves, como al mes siguiente comenzamos a congregarnos también los Domingos. Después de un viaje a Colombia, comprendí la necesidad de trasladarme a Gandía, así que después de una breve charla primero con Ani y luego con Daniel, nos vimos haciendo mudanza y comenzando una nueva vida allí. Cuando menos lo esperamos ya estamos formando parte del grupo de líderes y sirviendo en todos los ministerios que pudimos; me encontré con una nueva familia, estábamos con personas que podíamos compartir y tener muchas cosas en común.

¿Qué fue lo que me hizo vivir esa familia?

“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.”
Gálatas 3:26-29 RVR1960

El Bautismos es aquel acto publico que me permite por así decirlo, pertenecer a la familia en Dios, pues él actúa en gente real, como lo somos tú y yo. Es por eso que Jesucristo enseñó:

“Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”
S.Juan 3:5 RVR1960

El acto del bautismo es una demostración publica de la aceptación de Jesucristo para gobernar nuestras vidas, donde sumergirnos el cuerpo para nacer de nuevo, diciendo  a las personas testigos de este hecho y al mundo espiritual que morimos a nosotros mismo y resucitamos en Cristo, con este acto adquirimos los derechos y deberes de familia.

Pero, ¿Qué pasa si no quiero bautizarme? ¿A caso mi salvación depende de un bautismo? Absolutamente nada, pues si no te bautizas nadie debería de juzgarte, y tú salvación es por la aceptación de Jesucristo y la fe en la justificación que él nos proporciona. Por un momento pensemos en aquel ladrón que estuvo al lado de Jesús en la crucifixión, ¿A caso tuvo la oportunidad de ser bautizado? Pero que le dijo Jesús:

“Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
S. Lucas 23:43 RVR1960


Entonces, hablamos  de términos espirituales, pues decimos que en el bautismo estamos muriendo a nosotros mismos, a la rebeldía, al orgullo, mejor dicho a todo aquello que aún vive en nuestro hombre interior y que nos ha llevado a vivir y tomar decisiones equivocadas.

Antiguamente después, en el tiempo de la persecución de Nerón, los cristianos comenzaron a tener reuniones en sus casas, de manera clandestina, pero aquellas que se convertían al cristianismo y estaban dispuestos a bautizarse, debían ir a unas cuevas ocultas donde estaban unos testigos con unas antorchas para iluminar, este debía de meter sus pies en un hueco con agua, después él mismo se sumergía totalmente.

Cuando yo me bauticé lo hice por aspersión, sin entender que realmente debía de sumergirme literalmente, por eso siguiendo la sugerencia del Pastor, ahora hice un bautismo como correspondía, sumergiendo mi cuerpo en agua,  “fría” (se olvidaron calentarla…jajaja), pero estaba bautizado.

Esto me unió más a la congregación y me acercó más mi nueva familia, pues la iglesia es la familia de  Dios, con hermanos reales (unos más que otros, sinceramente)* con problemas y dificultades, con caracteres difíciles y otros más dóciles. (*logramos tener más relación con unos cuantos).

¿Podremos nosotros vivir cómo la iglesia primitiva de los Hechos? Recordemos lo escrito en el capítulo dos:

“Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas.”
Hechos 2:41 RVR1960


La iglesia de  Dios, con gente real no es un club social donde alguien me enseña como debo de vivir y yo pago cuando quiero, es una familia.

La iglesia de  Dios con gente real no es donde yo colaboro y soy un voluntario, es la familia que representa a Dios por eso me integro y me responsabilizo en cada actividad evangelista con todos los recursos disponibles para sembrar.

La iglesia de  Dios con gente real,  es aquella por la cual yo debo de orar, trabajar en ella y por ella, y hacer todo lo que Dios me permita hacer y servir en ella, pues por medio de Jesucristo se le dio nacimiento a ella en el momento de su muerte y debemos de honrarla, ya que fue creada dentro de los propósitos divinos.

En esta enseñanza, deseo enseñar acerca de la Iglesia compuesta con gente real, pero que el bautismo nos acerca a la familia de Dios. Sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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