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3 de julio de 2019

DARME POR LOS DEMÁS (II)



DARME POR LOS DEMÁS (II).


Amar a los demás, es amarme a mismo.



«Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.»
S. Lucas 6:27-36 RVR1960

«Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.»
S.Juan 13:34-35 RVR1960

Estos son los mandatos  de Cristo para nuestras vidas.

Entonces, ¿Cómo van a conocer  que Cristo vive en mí, si hago lo mismo que hace la gente que no ha declarado, a Jesucristo  como el Señor de su vida?
¿Soy un agente infiltrado del reino de Dios o soy un agente del cambio del reino de Dios?
¿Qué estamos haciendo por los demás?
¿Cómo nos comportamos con nuestros propios hermanos?
¿Qué hacemos o que hemos hecho en contra de los hermanos?


Es el momento de reflexionar. Debemos de cambiar nuestra mentalidad y en nuestro corazón para lograr realmente demostrar que Cristo vive en mí.

«Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado.»
Filipenses 2:14-16 RVR1960

«Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros.»
Gálatas 5:16-26 RVR1960

Me gusta muchísimo cuando permito realmente que sea la palabra de Dios la que hable. Cuando un predicador basa toda su  enseñanza de versículo tras otro, es cuando deja que el Espíritu de la Palabra, quién da vida por medio de ella se manifieste. Es importante dar respaldo a lo que enseñamos con testimonios particulares, pero más intenso es cuando por medio de la Palabra, llega el convencimiento a las personas.

Entonces, tenemos en el capítulo anterior, como Jesucristo está hablando de si mismo por medio del pasaje del “Buen samaritano”, nos enseña en una narración autobiográfica a darnos por los demás entendiendo que esto hace parte del cometido nuestro.   Con su sacrificio en la Cruz del Calvario nos pagó, justificó, sanó, liberó, restauró, redimió. Ahora nos queda la gran enseñanza de seguir las sendas que nos marco Jesucristo. Debemos ser agentes transformadores del cambio. Debemos de tener activa la Mente de Cristo que ya está en nosotros.

He enseñado por muchos años, lo mismo que escuche de Jesucristo, la Palabra de Dios se resume en: “Amaras al Señor con todo tu corazón. Amaras a tu prójimo como a ti mismo”. Esto es vivir en la gracia. La gracia me permite alejarme de la religiosidad que mira a los demás como fenómenos condenados. La gracia me acerca a todos aquellos que necesitan vivir a un Padre Celestial lleno de amor y misericordia que solo anhela pasar toda las horas del día junto a él, junto a nosotros. La gracia me protege y me permite amar, por eso no me equivoco (pecado) en mis decisiones. La gracia me llena del amor de Dios, por eso no robo, ni adultero, ni fornico, ni consumo bebidas o drogas que destrozan mi cuerpo, etc. La gracia me hace apoyar el sistema económico que necesitan las congregaciones y misiones (ofrendas) para poder subsistir  y seguir trabajando. La gracia me hace ver a los demás tal como fui en el pasado, pero reconocer que voy a estar junto con todos aquellos allí, disfrutando de la Gloria “Shekina” permanente de Dios.

¿Qué tenemos para  confesar hoy?
¿Qué es entonces de lo que debemos de arrepentirnos hoy?
¿Por qué debemos de pedir perdón?

La única  manera de acercar a todos los hombres el reino de Dios, es viviendo como si ya estuviéramos allí.

Comparte este post, permite que otros se beneficien de la bendición de leerlo, quizás están buscando el Camino y esta sea la forma de encontrarlo a él. Pues #hechos29laobrainconclusa es una realidad.



En esta enseñanza hablaré acerca del sacrificio y entrega. Sí quieres otros artículos completos, entra en la web y lee los estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


DARME POR LOS DEMÁS (II) 

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Dios te bendiga y traiga revelación a tú vida de la Mente de Cristo que ya está en ti.







2 de julio de 2019

DARME POR LOS DEMÁS (I)



DARME POR LOS DEMÁS (I).




La empatía no es simpatía.



«Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó entre ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Y aconteció, que descendió un sacerdote por el mismo camino, y viéndole, pasó de lado. Y asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de lado. Y un samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, le llevó a un mesón, y lo curó. Y otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al huésped, y le dijo: Cúralo; y todo lo que gastares de más, cuando yo vuelva te lo pagaré. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo de aquel que cayó entre ladrones? Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.»
San Lucas 10:30-37 JBS

Me gustaría que analizáramos estás preguntas previamente:

¿Qué hacia (el samaritano) este hombre en aquella zona?
¿Realmente era imprudencia o necesidad?
¿Qué es lo que me hace moverme a hacer el bien a mi prójimo?
¿Qué es lo que impide que yo haga el bien por los demás?


En nuestro diario caminar, debemos de tomar decisiones, algunas  serán de alto riesgo de las cuales agradarán a muchos  pero otras provocarán críticas. Tendremos otras que simplemente por nuestra manera de ser las tomaremos y no  miremos, ni tendremos en cuenta la opinión de los demás. Hasta aquí no hay problema, este surgirá cuando por nuestras inseguridades hacemos cosas que a los demás afectan y actuamos incorrectamente. 

Aunque son decisiones,  mal o bien tomadas,  son decisiones y debemos de hacer frente a ellas.

Las consecuencias de estas decisiones nos van a acompañar, hasta que las confirmemos o nos arrepintamos  de ellas.

«Hermanos, Dios los llamó a ustedes a ser libres, pero no usen esa libertad como pretexto para hacer lo malo. Al contrario, ayúdense por amor los unos a los otros. Porque toda la ley de Dios se resume en un solo mandamiento: «Cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.» Les advierto que, si se pelean y se hacen daño, terminarán por destruirse unos a otros.»
Gálatas 5:13-15 TLA


Otra versión dice:

«Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros. Porque toda la ley en esta sola palabra se cumple: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.»
Gálatas 5:13-15 RVR1960


Veamos pues, una forma personalizada la historia del buen samaritano en versión colombiana: "Antonio" (personaje de esta historia) es una persona imprudente al intentar ir por un lugar que no debe por ejemplo el Magdalena medio.


Por estar  en lo que no debía,  se encuentra con  una desgracia, quedando casi muerto, mal oliente, sucio, desprotegidos, apartado y marginado. 

Las leyes de Moises (que se hicieron para proteger al pueblo Israelita de las maneras de actuar y pensar de los Cananitas) tenía ordenes muy claras acercas de muertos. No se deben  tocar a los muertos. Como se debe de tratar  a los que sepultureros, leyes de purificación de los sepultureros. Por eso, es posible entender  la actitud de los sacerdotes que pasan al lado de Antonio.
Ahora bien, personalmente no justifico la actitud   de los sacerdotes, pues bien si estaban en su periodo de servicio (seis meses al año), nada les quitaba poder atender al moribundo y cumplir los ocho días de purificación (baños, derramamiento de aceite, cortar el pelo si era necesario, dieta especial) para posteriormente seguir con su servicio.

Que pasaba con los samaritanos, ¿Por qué vemos tanto en la palabra de  Dios el repudio hacia los samaritanos?
Cada vez que un pueblo venia y conquistaba a otro, se llevaban a la gente de esta población para repoblar otra cuidad ya conquistada, ósea los de Medellin  son llevados a Bogotá  y los de Cali son llevados a Leticia y así hasta completar cada una de estas poblaciones, así que los samaritanos eran extranjeros  criados en tierras judías con los mismos derechos que los Judíos, pero como no eran puros de raza. Los Judíos los rechazaban. Es como cuando a nuestros hijos nacidos en tierras extranjeras  les hacen Byllying simplemente porque nosotros somos nacidos en Colombia o en otros países.

Vemos a un Samaritano que no le importaba tener que luego ir a purificarse, a un ser humano que se debe a otro ser humano. Vemos a un persona que no le importa suspender sus negocios momentáneamente para servir a otra. 

Entonces al rechazado, a un intocable, está ayudando sin esperar nada a cambio, sabiendo que quizás vendrá, sin más reparo, hasta una condena social por sus acciones (Puede ser que hasta que Antonio se le muera en las manos) y le caiga una condena a él sin tener culpa de nada.

¿Qué hace este samaritano? 
Se tira encima la culpa de  toda la situación. Asume como suya la responsabilidad  de Antonio tanto de su salud, como de su bienestar: ante el posadero (Lugar exclusivo para los romanos o adinerados de la época), dejó pago a alguien que cuidara  a Antonio, que lo protegiera, alimentará y, que sí gastaba de más (Gracia divina) que se lo permitiera que él pagaría  por ese exceso de consumo. O sea,  lo redimió (Volver comprar) como si de él mismo se tratara. 

Jesucristo  es aquel buen samaritano que está dispuesto a morir  por nosotros, así lo hizo. Jesucristo fue quien lavo y curó nuestras heridas. Jesucristo fue quién delante del Padre, pagó todas nuestras transgresiones. Jesucristo fue quién suspendió su agenda de Dios, para bajar a la tierra, haciéndose hombre para justificarnos delante del Padre.

Quienes no se han arrepentido de su estilo de vida (dar un giro de 45* o 90*, nunca de 360*) declarando al Señor Jesucristo como autor y dueño de su vida, se burla de su acción allí en la Cruz del Calvario.

Pero aquellos que sí, los que nos hemos arrepentido y vivimos ese estilo de vida de Jesús con su Mente en nosotros, debemos de cumplir cabalmente las enseñanzas (no se trata de vivir conforme a la Ley, sino vivirlo por medio de la gracia, misericordia, amor y verdad de Dios) y aplicarlas, ya que si no lo hacemos, estaremos incurriendo en un grave error, y nuevamente participaremos junto con  aquellos que se burlan de la acción de  Cristo en la Cruz del Calvario.

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26 de junio de 2019

EL SICÓMORO BIEN PUESTO





EL SICÓMORO BIEN PUESTO

Para obtener la bendición hay que estar en el momento oportuno.






«Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.»
S. Lucas 19:1-10 RVR1960

En esta historia encontramos a tres personajes: Jesucristo, Zaqueo y el Sicómoro.  

Cada cual tiene su parte a desarrollar dentro de la Historia:

Jesucristo, quien es el Salvador, el personaje del momento y de la eternidad, es Dios mismo hecho hombre para sanar esta sociedad. Durante sus 30 primeros años de vida, Jesucristo  había llevado una vida normal como cualquier joven de su época, conservando su cuerpo como ofrenda agradable delante de Su Padre Celestial, pero al cumplir la mayoría de edad, determinado, sabía que tenía que hacer, pues durante estos años de su vida él fue instruido como Rabí, conocía a perfección las Escrituras,  el corazón del Padre y sabía como debía de actuar en cada momento. Era cabalmente  conocedor de todo lo que la palabra de Dios decía acerca de él, era un hombre integró, trabajador, pro activó, dispuesto, servicial, buen hijo. En este pasaje él está encaminado hacia su destino, morir en la Cruz, en la pascua Judía por toda la humanidad.
Ahora veamos al segundo personaje, Zaqueo, la verdad es que no se refleja que edad podía tener él en estos momentos de este pasaje, pero cuando mínimo era un hombre mayor de edad, pasados los 30, quizás 40 años, tenía estudios muy probablemente entre otros: filosofía, economía, tendría formación militar, seria una persona estricta, firme, abusador, millonario. A demás tenía dos cualidades que lo hacían diferente a los demás, era pequeño de estatura y trabajaba para Hacienda,  O sea era recaudador de impuestos, pero para colmo era el jefe de los publicanos.

Realmente el inconveniente radica en que él sería como una especie de traidor ante el pueblo Judío. Aproximadamente unos 300 años antes, el Imperio Romano, estaba intentando conquistar las tierras de Jerusalén y por fin lo había logrado, cuando el Imperio  lo logra, asignan  de primeras  cobrar impuesto, hacer carreteras, eliminar las creencias espirituales. Muchos de estos cometidos los hacían los soldados del Imperio, pero otros trabajos se los dejaban simplemente a los propios nativos, por lo tanto eran estos considerados traidores a su propia gente, hacia su propio pueblo. Porque tenían la potestad de actuar  como romanos, sabiendo que habían nacido en la misma ciudad en este caso en  Jericó. Si, Zaqueo  era de Jericó, robando en muchos casos a la misma gente de su ciudad, reiteró mis palabras, pero actuando impunemente porque trabajaba para el Imperio Romano.

Hasta aquí es lo que nos  suelen enseñar en las Iglesias, pero quiero enseñar el tercer personaje: el Sicómoro.

Este Árbol frondoso, grande y espectacular tiene aproximadamente unos 65 años, empezó siendo una pequeñita semilla, quizás del tamaño de un grano de arroz, alguien tuvo que tirar su semilla por ahí, en este caso en medio de la ciudad. Entonces, brotó un pequeño germen y en ese mismo momento el cielo se suspendió porque Dios dijo: “Hey, quiero dos ángeles que custodien de día y de noche este pequeño brote que he preparado una cita con Zaqueo para que me siga y me sirva”. Inmediatamente  y sin mediar palabras, dos seres extraordinarios celestiales, comenzaron a cuidar este árbol porque tenía una cita prevista entre Jesucristo y Zaqueo. Venían las vacas para comerse el brote nuevo, ellos a empujarlas para que no lo hicieran, venían los grillos a comérselo, pero ellos evitaban que lo hicieran, cuando algún hombre descuidado intentaba pasar y pisotearlo, ellos inmediatamente lo apartaban porque destino de este árbol ya estaba mandado por Dios, ya estaba escrito.

Durante 3 ocasiones, Dios me habló sobre uno de los dones que él me otorgó por medio del Espíritu Santo, es poder escribir. Quizás en estos momentos no tengo la audiencia que desearía, pero estamos llegando a más de 10 países. No serán mis estudios tan profundos, pero por los testimonios dados internamente, muchas personas se están acercando a Dios y viendo otras perspectivas cristianas que la religiosidad (Árbol del cual estaba subido Zaqueo) no le han permitido  ver para tener una acercamiento genuino ante Dios. 

¿Cuál es tu Sicómoro del que debes bajarte?
¿Estás tan cerca de Jesucristo que reconoces la necesidad de cambiar?
¿Estas viviendo un estilo de vida que Dios cena todos los días contigo? (Recuerda que la mesa está puesta, solo tienes que aceptar su invitación).

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