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13 de junio de 2019

EL SACERDOCIO PERFECTO DE JESUCRISTO (I)

EL SACERDOCIO PERFECTO DE JESUCRISTO (I)


Nuestra mejor opción, ser imitadores de Cristo.



Uno de los pasajes más extraños y confusos para mí del Nuevo Testamento es:

“En otra parte de la Biblia también le dijo: «Tú eres sacerdote para siempre, como lo fue Melquisedec.» Cuando Cristo estuvo aquí en el mundo, oró mucho a Dios, y con lágrimas le rogó que lo librara de la muerte, pues Dios tenía poder para hacerlo. Y como Cristo siempre fue obediente, Dios contestó su oración. Aunque él era Hijo de Dios, por medio del sufrimiento aprendió lo que significa obedecer siempre a Dios. Así, una vez que Cristo hizo todo lo que Dios le mandó, se convirtió en el salvador que da vida eterna a todos los que lo obedecen. Por eso Dios también lo nombró Jefe de sacerdotes, como lo fue Melquisedec.”
Hebreos 5:6-10 TLA

El apóstol Pablo nos está enseñando otro de los nombres asignados a Jesucristo: “Jefe de sacerdotes, como lo fue Melquisedec”, pero realmente ¿Quién fue este tal Melquisedec?.

En la época del Antiguo Testamento el oficio de Sacerdote solo lo era para los de la Tribu de Leví, más adelante hablaré sobre esto, estos pues, eran los encargados de representar a los hombres delante de  Dios en la tierra y ofreciendo holocaustos, ofrendas, incienso, orando y clamando, servían en el templo por un periodo de 6 meses, el resto de año, se dedicaban a estudiar y a las actividades  laborales y familiares. Estos sacerdotes tenían estrictamente prohibido ejercer cualquier tipo de gobierno, esta era una labor dada al rey. Pero en este caso, hubo uno que con mucha anterioridad rompió el molde, siendo rey y sacerdote:

“Allí Melquisedec, que era rey de Salem y sacerdote del Dios altísimo, sacó pan y vino, y bendijo a Abram, diciéndole: «Abram, que te bendiga el Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra. El Dios altísimo merece todas las alabanzas, pues te dio la victoria sobre tus enemigos». De inmediato, Abram le dio a Melquisedec la décima parte de todo lo que había recuperado.”
Génesis 14:18-20 TLA

Y este es el pasaje del Antiguo Testamento que   me causa confusión igualmente como el anterior del Nuevo Testamento, pues ¿De dónde sale este Melquisedec? ¿Qué tiene que ver el con mi salvación? ¿Cómo lo tengo que relacionar con mi actualidad?.

Cuando estudiamos la Biblia, encontramos que el proyecto inicial de Dios, era que el hombre ejerciera dominio y autoridad sobre la tierra, esto lo comprendes al analizar la creación; por lo tanto el ser humano, tanto él como ella, debían de presentarse delante de Dios dando los resultados de su oficio, por así decirlo. El ser humano al caer en el pecado y ser expulsado del  Edén perdió esa función sacerdotal, él mismo la sacó de la ecuación de la vida, pero este no fue el diseño original divino. 

Ahora Dios le entrega este rol sacerdotal a una nación especifica, en decir a Israel, veamos pues el mandato:

“Ahora bien, si me obedecen y cumplen mi pacto, ustedes serán mi tesoro especial entre todas las naciones de la tierra; porque toda la tierra me pertenece. Ustedes serán mi reino de sacerdotes, mi nación santa”. Este es el mensaje que debes transmitir a los hijos de Israel”
Éxodo 19:5-6 NTV

Lo único que tenían que hacer, era obedecer y cumplir con el pacto de amor siendo sacerdotes entre las naciones. Hubo un hecho que marcó a este pueblo y otra vez hizo que se perdiera este rol sacerdotal:

 “Cuando los israelitas vieron que Moisés tardaba tanto en bajar del monte, se juntaron alrededor de Aarón y le dijeron: —Vamos, haznos dioses que puedan guiarnos. No sabemos qué le sucedió a ese tipo, Moisés, el que nos trajo aquí desde la tierra de Egipto.”
Éxodo 32:1 NTV

Por un lado tenemos a Moisés en el Monte recibiendo las guías para el pueblo, con las cuales procurarían no pecar de la misma manera que los habitantes de alrededor, por otra parte, a Israel de carnaval, adorando a falsos dioses desobedeciendo lo que unas semanas antes Dios les había encargado, por lo tanto él ya no puede confiar en un pueblo que a la primera oportunidad se desvían del camino correcto, en medio de todo esto, solo la tribu de Leví, es decir, Aarón y su familia, paradójicamente se mantuvieron firmes  y fieles  aun cuando el fue él quién fundió el oro, a los mandatos dados por  Dios, de allí que nos encontremos que en el Antiguo Testamento el rol sacerdotal está reservada para ellos.

Sabemos que a Dios no se le escapa nada, él deseando que se cumpla el diseño original, por medio de Jesucristo quién no pertenecía a la tribu de Leví, sino que siguiendo la senda de su arquetipo, es decir, Melquisedec nos otorgó tan alto privilegio, de ser nosotros sus representantes en la tierra, por medio de aquel quién nos llamó a su Luz admirable y brillando  con ella, por toda la humanidad, seas hombre o mujer.


¿Por qué el sacerdocio de Jesucristo es perfecto? Recordemos las palabras del Apóstol Juan:

“y de Jesucristo. Él es el testigo fiel de estas cosas, el primero en resucitar de los muertos y el gobernante de todos los reyes del mundo. Toda la gloria sea al que nos ama y nos ha libertado de nuestros pecados al derramar su sangre por nosotros. Él ha hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios, su Padre. ¡A él sea toda la gloria y el poder por siempre y para siempre! Amén”.
Apocalipsis 1:5-6 NTV

Jesucristo fue el primero en resucitar de los muertos, gobernante de todos los reyes del mundo, nos hizo a través de su sacrificio un reino de sacerdotes para su Padre Celestial. Wow, no se necesita más explicación que la dada por el Apóstol y trasmitida hoy por las escrituras. Por eso la religiosidad que representa el sacerdocio de Aarón, nada tiene que ver con el sacerdocio de Melquisedec, es decir con el Cristo. El gran error del ser humano, quizás por malas interpretaciones y bajo la influencia del adversario es tratar de separar el sacerdocio del gobierno y con ello llevamos las consecuencias de vivir algo que está caducado y sin sentido para aquellos que hemos creído en la gracia, misericordia, amor y verdad a través de Jesucristo. Cuando vives bajo la religiosidad y la orden de Aarón, eres incompetente para gobernar y te estás moviendo bajo falsas expectativas, estarás siempre agotado tratando de llegar y no lográndolo, por lo tanto te sentirás frustrado y puedes llegar a manifestar sentimientos de amargura hasta el punto de no querer estar más con Dios, mucho menos en una congregación. Por el contrario al moverte en el orden de Melquisedec, es decir, en el sacerdocio perfecto de Jesucristo, manifiestas activamente el poder del Espíritu Santo, trayendo todo lo que significa el reino de Dios y su justicia, logrando todos los recursos tanto físicos como espirituales.


Recordemos que somos por lo tanto representantes de Dios y de los hombres aquí en la tierra, para demostrar que Cristo vive en cada uno de nosotros.

¿Aún consideras que el Evangelio es solo para librarnos del infierno?
¿Estás alineado con el Cielo para manifestar el sacerdocio perfecto de Jesucristo?
¿Aún consideras que te ganas el favor de Dios por medio de tus actos?  


En esta enseñanza hablaré de la hombría como un estado sacerdotal en desuso que tenemos que recuperar tanto los hombres como las mujeres, tomando el  ejemplo de Jesucristo. Sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


EL  SACERDOCIO PERFECTO DE JESUCRISTO (I)





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12 de junio de 2019

EL SACERDOCIO, NOS LIBERA

EL SACERDOCIO, NOS LIBERA




Nos perdemos de muchas cosas por no conocer la Verdad.


Lo mejor que he podido hacer en mí vida, es reconocer que soy nada y por más que brille solo soy dorado y  no  oro; por eso lo más inteligente y eficaz ha sido entregar mi vida a Dios.

Cada acto que logré hacer, estuve llamando la atención, procurando destacar aunque fuera por el mal camino, pues tengo que reconocer el vacío que tenía, la necesidad profunda del abrazo del Padre, por sentir su amor y poder estar en medio de su presencia para ser sano de todas las heridas en mí.

La capacidad de ser sacerdote fue dada a cada ser humano, teniendo en cuenta que fue dada  a las mujeres y desde luego a los hombres, esto no es exclusivo de un país o nación (me refiero para aquellos que aún consideran que los israelitas y la tribu de Aarón tienen este derecho exclusivo). Cristo nos entregó el sacerdocio y nos enseñó    a como por medio de él, se puede vivir el cielo en la tierra, para sanar nuestra vida, como para ser de ejemplo a los demás y que estos también puedan llegar a sus píes.

Es por eso que puedo decir totalmente convencido que la tierra prometida, la cual se puede leer metafóricamente en el Antiguo Testamento es para nosotros, si entendemos la manera de llegar a allí, haciendo hincapié que este no es un destino exclusivo de los hombres, sino también de las mujeres, pero comprendiendo a su vez, ellas lo anhelan tanto que sí el hombre no avanza y progresa, ellas tomarán las riendas y lo harán muy bien.

Cuando yo asumo mi rol sacerdotal en la familia, todos en casa están descansados y liberados de las tensiones espirituales o del  alma diariamente, pues permito que sea Dios quien ministre incluso nuestros sueños al reclamar las promesas dadas para nosotros por medio de su palabra:

“Tú eres mi escondedero; de la angustia me preservarás; Con cánticos de liberación me rodearás”.
Salmo 32:7 NBL

Pero además contamos con esta hermosa palabra:

“Tú me has dado también el escudo de Tu salvación; Tu diestra me sostiene, Y Tu benevolencia me engrandece. Ensanchas mis pasos debajo de mí, Y mis pies no han resbalado”.
Salmo 18:35-36 NBL
  
Y para rematar la faena, también en los Salmos está:

“Pero yo cantaré de Tu poder; Sí, gozoso cantaré por la mañana Tu misericordia; Porque Tú has sido mi baluarte Y refugio en el día de mi angustia. Oh fortaleza mía, a Ti cantaré alabanzas; Porque mi baluarte es Dios, el Dios que me muestra misericordia”.
Salmo 59:16-17 NBL

Y es que existe una gran diferencia entre leer la Biblia y vivirla. Es tan grande el abismo entre leer la palabra de  Dios, analizarla y asumirla que nos quedamos cortos al intentarlo, porque una cosa es creer en Dios y otra muy diferente es creerle a Dios todo lo que el nos dejó por escrito.  

Por eso solo la Mente de Cristo activada en nosotros, nos revela grandes cosas y ocultas dentro de la misma escritura, que Dios desea que aprendamos y manifestemos, en beneficio propio y así ser luz a los demás que no están gozando del privilegio de ser Hijos de  Dios.

Cuando estamos hablando del carácter del sacerdote tenemos que tener en cuenta lo duro, decisivo y valeroso que se tiene que ser para tomar cada una de las promesas y guardarlas en nuestro corazón y así llevar el Reino de justicia de  Dios a nuestras vidas y a la sociedad. Al hablar del carácter sacerdotal vamos a tener presente que se requiere hombría, honradez, veracidad, humildad, valor, gracia, para que actúen correctamente en nosotros y provocar ese cambio personal y colectivo que se está pidiendo a gritos.

“Cuando Moisés los envió a reconocer la tierra de Canaán, les dijo: «Suban allá, al Neguev; después suban a la región montañosa. Vean cómo es la tierra, y si la gente que habita en ella es fuerte o débil, si son pocos o muchos; y cómo es la tierra en que viven, si es buena o mala; y cómo son las ciudades en que habitan, si son como campamentos abiertos o con fortificaciones; y cómo es el terreno, si fértil o estéril. ¿Hay allí árboles o no? Procuren obtener algo del fruto de la tierra». Aquel tiempo era el tiempo de las primeras uvas maduras. Y volvieron de reconocer la tierra después de cuarenta días, y fueron y se presentaron a Moisés, a Aarón, y a toda la congregación de los israelitas en el desierto de Parán, en Cades; y les dieron un informe a ellos y a toda la congregación, y les enseñaron el fruto de la tierra. Y le contaron a Moisés, y le dijeron: «Fuimos a la tierra adonde nos enviaste; ciertamente mana leche y miel, y este es el fruto de ella. Solo que es fuerte el pueblo que habita en la tierra, y las ciudades, fortificadas y muy grandes; y además vimos allí a los descendientes de Anac. Entonces Caleb calmó al pueblo delante de Moisés, y dijo: «Debemos ciertamente subir y tomar posesión de ella, porque sin duda la conquistaremos». Pero los hombres que habían subido con él dijeron: «No podemos subir contra ese pueblo, porque es más fuerte que nosotros». Y dieron un mal informe a los israelitas de la tierra que habían reconocido, diciendo: «La tierra por la que hemos ido para reconocerla es una tierra que devora a sus habitantes, y toda la gente que vimos en ella son hombres de gran estatura. Vimos allí también a los gigantes (los hijos de Anac son parte de la raza de los gigantes); y a nosotros nos pareció que éramos como langostas; y así parecíamos ante sus ojos»”.
Números 13:17-20, 25-28, 30-33 NBL

Por varias razones, el pueblo de Israel perdió el sacerdocio y la bendición de ser luz y guía para las naciones, pero hoy deseo aclarar que una de ellas fue la imposibilidad de creerle a Dios todas sus promesas y le creyeron los comentarios a unos cobardes insensibles que fueron enviados como espías, pero dentro de sus corazones ennegrecidos no habían conocido la verdad de  Dios, por no ser cercanos a él y desear entrañar todo lo anteriormente ocurrido en el desierto y la liberación de Egipto.

Es decir, ellos igual que nosotros, no tuvieron  fe y nos gusta vivir en la esclavitud y pereza, tanto física como espiritual. Dios en su momento escuchó el clamor del pueblo  de Israel al estar esclavo en Egipto, pudo ver que eran seres inferiores, indignos e inseguros, siendo esto fuera de los planes del diseño general de  Dios, pero este mismo sentir es el  que manifestaron al tener que entrar a la tierra prometida, inferiores, indignos e inseguros, por eso no accederían a la tierra ya dada o otorgada  por Dios.

Tenemos que morir a nuestra vieja imagen de nosotros, del mundo y del adversario,  renovando  todos estos pensamientos por la Mente de Cristo que ya está en nosotros. Siendo hombres y mujeres sacerdotales, conforme al modelo que nos dio Cristo.

¿Qué estás esperando para renovar tu mente?
¿Qué es lo que te impide entrar en la tierra prometida?
¿Quién gobierna tus pensamientos?

En esta enseñanza hablaré de la hombría como un estado sacerdotal en desuso que tenemos que recuperar tanto los hombres como las mujeres, tomando los ejemplos bíblicos. Sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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10 de junio de 2019

EL SACERDOCIO, SOBRE LA ROCA FIRME

EL SACERDOCIO, SOBRE LA ROCA FIRME




El matrimonio es la experiencia más cercana al Paraíso o al infierno.




Hace ya muchos años, le dije a Ani: “Si quiero” y ella también delante de un Notario y un Pastor dijo: “Si quiero”. Les prometo que no hubo armas,  no tuvimos una coacción por ningún lado para certificar nuestro amor, no vivimos un embarazo previo, ni algún tipo de interés económico nos motivó al matrimonio. Pero esto no ha sido un sello de auto protección; hemos tenido que pasar por serias dificultades, desde amorosas hasta evidentemente las económicas, pero muchos años después, celebramos nuestro matrimonio y hemos visto juntos crecer a cada uno de nuestros hijos; siendo ellos mismos testigos tanto de los buenos ejemplos como de los malos ejemplos como cuando hemos tenido nuestras fuertes discusiones (como ya lo he dicho en otros escritos, por mi carácter).

Cuando he tenido la oportunidad de asesorar a parejas a punto de separación, pero que saben que se deben de dar otro chance; esto último  es clave para poder ayudar a la formación de un nuevo matrimonio sobre la Roca, inmediatamente salta la duda acerca si el o ella han sido la elección perfecta para ellos, manifestando un resentimiento oculto por un hecho anteriormente ocurrido, por lo tanto el fundamento de ese matrimonio no es la Roca firme, más bien es cualquier otra cosa, como una ciénaga, pantano, envueltos de dudas y culpabilidad, tratando de escalar el muro de la indiferencia para poder seguir tirando un tiempo más, para ver que va a pasar.

Es por eso que en un matrimonio sin sacerdocio es lo más parecido a vivir en un infierno, contrario a ello, cuando en la pareja ambos cónyuges han comprendido y aceptado el rol sacerdotal que cada cual debe de asumir, se puede decir que están viviendo en el Paraíso.

“Pues ¿cómo sabes tú, mujer, si salvarás a tu marido? ¿O cómo sabes tú, marido, si salvarás a tu mujer?”
1 Corintios 7:16 NBL

Durante todo el capítulo 7 el Apóstol Pablo está dando una serie e recomendaciones tanto a los hombres como a las mujeres, de como llevar y sostener el matrimonio, dando consejos también a los solteros y aquellos que por no ser cristianos tienen y desean separarse. Así que esta nota final nos  hace reflejo de otra parte del sacerdocio, y es permitir que con nuestras acciones y decisiones nuestras parejas lleguen a los píes de Cristo y con ello su salvación.

Dios nos dio en el Huerto del Edén la responsabilidad de mantener en buena administración todo aquello que nos otorgó y como es de pensar, el matrimonio que también fue dado allí hace parte de deber delante de él. Por eso así como el pecado entró por la falta de carácter del hombre, descuidando el sacerdocio con Eva y con la templanza con los suelos, comió del fruto prohibido. Lo mismo sucede en algunas relaciones, en las cuales alguno de los 2, por querer vivir sus fantasías presiona y hasta obliga al otro para llevar a vivir esas  experiencias que resultan tan desagradables que superan el umbral violentando los esquemas morales y haciendo una brecha totalmente innecesaria entre ambos, y aquella pareja sacerdotal ahora en vez de estar ministrando la gracia y el amor, se encuentran lidiando en medio de un infierno, pues se han salido de la Roca, han dejado de lo bueno para contemplar lo que uno de ellos considera que se “podría hacer”. Tratando de resumir puedo sugerir actos sexuales no permitidos, callar delante de tu pareja con respecto a la pornografía, consumo de alcohol y drogas,  descubrir inmoralidades sexuales y tener que callarlas por el que dirá sobre todo en caso de pastores y líderes de congregaciones, ser consciente de robos y engaños teniendo que callarlos; en fin, la lista es muy extensa.

Por eso trato de recordar con este escrito que tenemos quedar paso a Jesucristo para que salve todo nuestro ser en forma integral, mejor dicho que él sea El Salvador de la vida total. Entonces el Hijo de Dios que murió en la Cruz del Calvario por ti, entregando todo Su ser, también desea salvar tu matrimonio, emociones, mente, trabajo, educación, hijos, etc.

Tú y yo necesitamos a Jesucristo en todos los aspectos de nuestra vida, en la totalidad de nuestra vida.

Aún recuerdo una fea noche cuando discutí terriblemente con Ani, hace muchos años, fue tan fuerte y desagradable dicho momento que recuerdo empuñar mis manos con tanta ira, mi cara estaba descompuesta totalmente (endemoniado se podría decir) que vi su cara de terror delante de aquel hombre que ella amaba, pero era un completo desconocido para ella. Después de calmarme y comprender la estupidez que acababa de cometer que tuve que hacer alguna especie de oración reclamando algo así: “¡Señor, tienes que hacer algo! No podemos seguir viviendo esto ninguno de los 2, no es justo para con ella, ni con los chicos y desde luego para mí. ¡Necesito cambiar! ¡Señor, tú eres mi Salvador, ¡Ayúdame!”
No voy  a decir que los efectos fueron inmediatos, pero desde luego que a partir de allí, comenzamos a edificar nuestro sacerdocio, nuestro matrimonio sobre la Roca.

Y es que definitivamente ser semejantes a Cristo y llegar a la altura de él, es vivir el sacerdocio y tener la Mente de Cristo activa y manifiesta en cada uno de nosotros.

“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del pleno conocimiento del Hijo de Dios, a la condición de un hombre maduro, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Efesios 4:13 NBL

“Porque ¿QUIÉN HA CONOCIDO LA MENTE DEL SEÑOR, PARA QUE LO INSTRUYA? Pero nosotros tenemos la mente de Cristo.”
1 Corintios 2:16 NBL

Por eso déjame preguntarte: ¿Cuándo fue la última vez que le pediste perdón a tu pareja por tus actos? ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron un momento de oración juntos? ¿Cuándo fue la última vez que hicieron un devocional o estudio como pareja?

Derribemos los muros de las defensas que hemos construido para no ser vulnerables, tiremos abajo aquella para de la indiferencia y acerquemos nuestras relaciones sacerdotales y matrimoniales a la Roca eterna y permitamos que Cristo gobierne el todo que ya nos ha sido otorgado.

¿Qué estás esperando para vivir en el Paraíso?
¿Tienes listos el cincel y martillo para derribar los muros qué te rodean?
¿Estás listo para empezar de nuevo con tu matrimonio pero esta vez sobre la Roca, con Jesucristo?                                                                                         


En esta enseñanza hablaré de la hombría como un estado sacerdotal en desuso que tenemos que recuperar tanto los hombres como las mujeres trayendo el cielo a nuestro matrimonio. Sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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