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29 de marzo de 2019

LA RELIGIOSIDAD, LAS GANAS DE SEGUIR LEYES







LA RELIGIOSIDAD, LAS GANAS DE SEGUIR LEYES









Después de vivir una niñez donde aprendí casi todo lo necesario de la Religión tradicional, donde quizás Dios utilizó esto para salvaguardar mi vida, tuve la oportunidad de comenzar a congregarme. Esta hermosa Iglesia se basa por un manual bastante claro y disciplinario, tratan por medio de la confesión de fe, alertar y justificar algunas de sus medidas, basados por los años de experiencia como congregación buscando evitar el pecado y demostrando posiblemente la solución a un sin número de problemas.

En un estudio anterior, hablé acerca de la Religión y como está no estaba dentro del diseño original de  Dios para con el Hombre, pues él realmente quiere tener una Relación cara a cara entre ambos.

Cuando tenía veintiún años tuve la oportunidad de viajar a España, más adelante nos trasladamos a Inglaterra y esta estrategia  de estar viviendo en diferentes países y continentes abrieron en mí, el entender y comprender que todo sucede o está supeditado por la cultura donde nos criamos, pues lo que es pecado en un país o una regla en una Iglesia enmarcada en la religiosidad, en otro simplemente no lo es; pero por esto Dios no deja de moverse, actuar o descalificar a sus hijos. Nunca he tenido problemas con el alcohol, Dios me guardado de esto, pero al llegar a Europa y en la primera de cena de Iglesia ver que ponían cerveza, vino y agua para disfrutar del momento, me ayudó  a comprender la necesidad de romper con algunos moldes impuestos y auto convencido que de esta manera o de otra debía de vivir una vida cristiana. (Me atrevo a dar el consejo de aquel que tiene problemas con el alcohol o los tuvo, mejor ni  voltee a mirar una botella de vino). 

He tenido la oportunidad de estar en medio de  un gran ministrar del Espíritu Santo, por medio de un hombre peludo, con rastras, lleno de tatuajes y con piercing, entonces me pregunto ¿A caso esto en mí país de origen no sería mero motivo para descalificar a este hombre? Pero a la vez puedo escuchar esa voz interior que me dice “Porque juzgas” ¿A caso tú estás libre de errores? ¿A caso no puedo yo utilizar el instrumento que quiera, santificarlo y tener una relación íntima y personal con él, tal cómo la tuve con Nabucodonosor mi siervo? Y una vez más me tengo que acercar al altar de  Dios a confesar mi pecado, pues he juzgado y me querido sentar en el Trono suyo para emitir mi condenación.

Por lo tanto la religiosidad es las ganas del hombre por seguir una cantidad de leyes y costumbres para demostrar que es mejor y más buenos que Dios. A Dios le interesa tú arrepentimiento y tener esa relación intima contigo, para sacar el máximo potencial tuyo a través de su Espíritu Santo pues te ve justificado por su Hijo Jesucristo.

Analicemos este caso, tenemos por un lado a Judas Iscariote y Pedro, ambos discípulos de Jesucristo, estuvieron al lado del Maestro, durante tres años de día y de noche, recibiendo la misma palabra y ejemplo, compartieron comidas y cenas, las mismas campañas de sanidad y restauración donde Jesucristo predicó, es más ambos pecaron, en igual tamaño, pues para Dios no hay pecados pequeños o grandes, ambos negaron a Jesucristo, sí leemos más corto, Judas Iscariote vendió al Maestro una vez, Pedro lo negó tres veces. La diferencia entre estos dos es que uno ósea Pedro se arrepintió delante de Dios mientras que Judas lo hizo frente a los Hombres. Pero, si hoy tuviéramos a Pedro delante de la Iglesia, como Pastor lo condenaríamos y le quitaríamos del ministerio, jamás volvería a pisar un altar y sí volviese consideraríamos que las cosas nunca volverán a ser igual antes como antes que hiciera este pecado, pero Jesucristo lleno de amor, gracia y misericordia, ¿Qué le contestó?

“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo: Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas. De cierto, de cierto te digo: Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, extenderás tus manos, y te ceñirá otro, y te llevará a donde no quieras. Esto dijo, dando a entender con qué muerte había de glorificar a Dios. Y dicho esto, añadió: Sígueme.”
S.Juan 21:15-19 RVR1960

Cuarenta días después este hombre que no daba la talla y no era digno de seguir enseñando según la Religiosidad, se levantó y en una sola tarde condujo al arrepentimiento a más de tres mil vidas, organizó la Iglesia que hoy conocemos y sus escritos aún están hablando de la Verdad, nos dicen que Jesucristo quiere presentarnos el amor, la gracia y misericordia por encima de todo, aún por nuestras leyes religiosas que nos atan y no permiten el correcto actuar de Dios, al sentarnos en su trono para juzgar y condenar, pues ni el nos condena, simplemente nos dice:

“Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.”
S.Juan 8:11 RVR1960


Sé y comprendo que no es fácil desmarcarse de todo aquello que por años nos han enseñado, que hemos practicado incluso educado  nuestros hijos pero sí queremos vivir el Cielo en la tierra, tenemos que permitir que Dios rompa con estas murallas o estructuras que no permiten actuar la Mente de Cristo en nosotros, por eso Jesucristo nos dijo:

“Les dijo también una parábola: Nadie corta un pedazo de un vestido nuevo y lo pone en un vestido viejo; pues si lo hace, no solamente rompe el nuevo, sino que el remiendo sacado de él no armoniza con el viejo. Y nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera, el vino nuevo romperá los odres y se derramará, y los odres se perderán. Mas el vino nuevo en odres nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se conservan. Y ninguno que beba del añejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El añejo es mejor.”
S. Lucas 5:36-39 RVR1960


Quizás yo te puedo mostrar el camino, pero eres tú quien tiene que ponerse en marcha, quizás te enseñe la puerta más tú tienes que abrirla; exactamente tienes que permitir que el Espíritu Santo traiga convencimiento a tú vida, pues tanto la Religión como la Religiosidad están acabando contigo, con todo aquello que Dios ya ganó por ti en la Cruz del Calvario a través de su Hijo Jesucristo.

En este estudio  hablaré que la Religión y la Religiosidad son  contrarías a  voluntad Dios y no es su deseo para nosotros. pues él no busca nuestro esfuerzo sino nuestro arrepentimiento   sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en la web y lee otros estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:


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Dios te bendiga y traiga revelación a tu vida de la Mentalidad de Cristo que ya está en ti.

21 de marzo de 2019

EN EL DESIERTO





EN EL DESIERTO








Para la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), me presenté en la modalidad de Ciencia Sociales Aplicada; en anteriores ocasiones me había presentado en otras modalidades y francamente no obtuve los resultados que necesité, por eso una amiga me recomendó hacerlo con esa especialidad y los resultados fueron los esperados. Como en otros estudios he comentado me gusta ver documentales de naturaleza y desde niño observe por la televisión cuantos pude. Aprendí mucho de Geografía e Historia por ellos, más toda la información que fui acumulando en mis estudios, por eso al presentar la PAU tuve la oportunidad de demostrar que manejaba bastante bien los  temas a presentar tales como mares, zonas tectónicas y desiertos, este último tuve que aprendérmelo perfectamente no solo por la necesidad del examen sino por todo lo que estaba ocurriendo en mi vida.

¿Qué es un desierto?

Según la web: Un desierto es un bioma donde las precipitaciones son escasas. Estos suelen poseer poca vida, pero eso depende del tipo de desierto; en muchos existe vida abundante, la vegetación se adapta a la poca humedad y la fauna usualmente se oculta durante el día para preservar humedad. 

Actualmente podemos encontrar en los cinco continentes zonas desérticas, pero la mayoría de ellos  están en America, África y Australia. La  importancia de estas zonas es que tanto el clima como la agricultura mundial están directa y estrechamente relacionadas con la vida del desierto, es decir nuestra vida dependen del desierto. Gran parte de los nutrientes necesarios para el suelo son arrastrados desde sus arenas y las bolsas de aire cálido que se desprenden de ellos regulan nuestra climatología.

“Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón.”
Oseas 2:14 RVR1960 

Quizás, sobre el dos mil diez, estábamos   en la terraza tomando unos mates  mi amigo y Pastor Daniel Barabaschi, cuando entre conversación y charla me soltó esta bomba de la Palabra, Dios te quiere llevar al desierto para hablarte al corazón y me describió lo que habla el profeta en este capítulo, Dios reconoce que su pueblo Israel es infiel, pues Dios les trata como a una esposa, pero el pueblo se comporta con Dios como un amante más de todos los que tiene, haciendo el duro reconocimiento que ellos prefieren estar con sus amantes antes que con Dios, por este motivo Dios va a tener un trato especial con ellos, por eso la razón de ir a desierto es para que Dios te hable al corazón y si logras cumplir este objetivo tienes una gran promesa, dejaras de tener Señor para tener a “Ishi” (permite que Dios te revele lo que significa dejar de seguir al Señor para caminar junto a tu (esto es, mi marido) tu compañero permanente).

De allí y sin entender realmente le dije a Dios en íntima comunión “Llévame al desierto” (en las próximas ocasiones él ha sido quién me ha dicho la necesidad de entrar), comencé un ayuno de cuarenta días, consumiendo agua y yogur por la noche, pero solo pude cumplirlo hasta el día treinta y tres, entonces  se desencadenó a partir de allí el entender  que es buscar el corazón de  Dios y no solo su brazo o provisión, encontrar todos los días una sonrisa en él por todas las obras de injusticia que puedo llegar hacer por el reino de los Cielos y todas las almas que pueda llevar a los píes de Cristo simplemente es todo aquello que hice con aprendiz de siervo inútil.




“Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.”
S. Mateo 4:1 RVR1960

Jesucristo fue llevado por el Espíritu Santo al desierto para ser tentado, previamente él todos los días estuvo escuchando la voz del Padre por eso también accedió ir al desierto con  la finalidad de ser tentado, así debemos de entender que nosotros podemos ir al desierto con este motivo, pues Dios dentro de su Soberanía perfectamente permite al adversario ponernos a prueba.

En conclusión, bendito es el desierto al cual Dios te quiere llevar, él te quiere llevar para tratar especialmente tú  corazón hablándole  pero también lo puede introducir para ser tentado y con ello purificado para servir tan poderosamente tal como Jesucristo lo hizo en sus tres años de ministerio.

¿Qué vas a hacer, te quejarás o bendecirás por estar en el desierto?

Te propongo  buscar a Dios para que sea el quién te introduzca  en su tiempo al desierto, depende mucho tu vida el pasar por allí, no te niegues al entrar y cuando estés en él, recuerda  preguntarle a Dios en profunda intimidad, ¿por qué estas allí, para conocer su corazón o para ser tentado? 

Recuerda, el lugar más alto donde puedes estar es postrado a los píes de Jesucristo y cuando tú reconoces la necesidad de cambiar tu mentalidad natural por la de Cristo, tendrás  la revelación del reino de los Cielos.

Este es un pequeño estudio donde procuro enseñar para que Dios nos lleva o permite que estemos en el desierto, sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en mí blogs, compártelo y suscríbete:


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20 de marzo de 2019

AMARÁS CON TODO…






AMARÁS CON TODO…






La palabra “todo” es tan ambigua como mal entendida, al ingresar a la Real Academia Española encontramos hasta  treinta y nueve  referencias aplicables a esta palabra. Pero cuando hablamos  “todo” en referencia al Reino de Dios, estamos diciendo que él no quiere dejar nada suelto, considera absolutamente “todo” de su pertenencia. Desde el Génesis hasta el Apocalipsis mínimo en sesenta y dos versículos leemos una y otra vez  afirmándonos  que los cielos y la tierra fueron creados por Dios, y que “todo” lo que existe, también lo creó por su poderosa mano:







“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”
Génesis 1:1 RVR1960 














“Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra.”
Isaías 66:2 RVR1960








“Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.”
Apocalipsis 4:11 RVR1960




En este caso y de donde principalmente sale el título leemos:

“Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”
S. Mateo 22:37 RVR1960


Mi maestro, mi Rabí, Jesucristo es el mejor, durante todo el capítulo veintidós él está sosteniendo un pulso de preguntas y contra preguntas, de respuesta a través de preguntas (pues quién sabe preguntar es porque sabe la respuesta) ante los diferentes religiosos de la época; estos se habían organizado para hacerle caer en su trampa y así pillarlo teniendo un motivo para juzgarlo y denunciarlo. Exactamente le están preguntando en este momento acerca del Gran Mandamiento y él da esta magistral respuesta, más todas las anteriores es tal la Sabiduría, entendimiento y contundentes sus respuestas que al finalizar el capítulo dice lo siguiente:

“Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.”
S. Mateo 22:46 RVR1960

Ósea, los dejó callados a todos.

En el Antiguo Testamento tenemos la historia de Esther, una mujer que  dejando todo, por amor a Dios y al pueblo  de Israel,  supo pagar el precio para ver la victoria divina en sus actos. Ella  fue escogida para participar por así decirlo en la nueva corte de mujeres del rey Asuero, pasó por un proceso purificador de su cuerpo, por medio de comidas especiales, le untaban cremas y lociones también era custodiada las veinticuatro horas del día por eunucos de la corte real.   A su debido momento ella se presentó ante Asuero y esté la eligió como la nueva reina. En una trama en contra del pueblo de Israel, Esther asumió a riesgo de morir, un plan estratégico el cual funcionó, salvando a la nación Judía como a ella misma. Te recomiendo estudiar todo el libro de Esther para encontrar los tesoros allí escritos.

“Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta del cetro. Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cuál es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.”
Ester 5:2-3 RVR1960

Cuando tu entregas todo y estas dispuesto a morir por el pueblo de  Dios tal como lo hizo Esther (aquí,  ella representa la figura de la Iglesia), el rey (en este caso el Rey de Reyes) no tiene más opción que ofrecerte hasta la mitad del reino. Sí lo hizo un hombre que no conocía ni temía a Dios, ¿Qué no hará Dios por nosotros sí nos presentamos con “todo” delante de él?

¿Por qué Dios quiere todo de ti?

Recordemos una vez más que la Biblia es “Una visión celestial escrita en un vocabulario natural para nuestro entendimiento”. 

Ante todo, Dios creó todo, desde luego nos creó, tengamos pues en cuenta que Dios es “Celoso”, no nos comparte con nada ni nadie, por eso no soporta la idolatría, ni que tengas altares y lugares altos en ti, pues todo esto al final lo que hace es robarle la gloria a Dios, al ocupar posiciones  en tu corazón, alma y cuerpo que Dios no está dispuesto a compartir.  

Sé que suena muy duro lo que voy a decir pero es la verdad aunque ofenda, “Grábate bien claro Dios no te comparte con nada ni con nadie, ósea ni con tus papás, ni con tus hijos, ni con tú pareja, muchos menos con tú trabajo, dinero, ministerio, talento, dones, estudios, con nada, nada y absolutamente nada”

Esto cuando lo entendí y lo viví me dolió mucho por el altar que le tenía a mi familia, era tan grande, incluso llegue a considerar que Dios no podía tocar a ninguno de ellos, hasta el momento que vino a mis recuerdos cuando dedique a cada uno de mis hijos en el Altar y puedo asegurar escuchar una voz diciéndome: “Si tú no los creaste, los creé yo, además me los entregaste como ofrenda en aquel día, entonces yo puedo hacer con ellos como mejor sé hacer, al parecer tú eres más grande y sabio que yo”. Fue tan grande mi vergüenza delante de Dios por querer robarle su gloria y por menospreciar el amor que él tiene por cada uno de nosotros, ese día le entregue toda la familia, el matrimonio y el hogar por completo.

También, Dios no comparte nada, pues le costo la vida a su Hijo Jesucristo que entrego “todo” en la cruz:

“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.”
S.Juan 19:30 RVR1960

No dudes en entregarle “todo a Dios”, aunque te cueste y no lo entiendas en este momento pero es lo mejor y desde luego Dios no nos defraudara.

Cada una de las Palabras que pronunció Jesucristo tienen autoridad, pues no solo las dijo como Hijo De Dios, también las moldeo y vivió como testimonio de vida, porque él entregó todo por amor a nosotros.


Este es un devocional donde procuro enseñar amar a Dios implica entregarle todo a él, no por secciones o departamentos, pues Dios no te comparte, sí te gusto este escrito y quieres leerlo completo, entra en mí blogs, compártelo y suscríbete:


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12 de marzo de 2019

¡AY, ES QUE SOY TAN BUENO!





¡AY, ES QUE SOY TAN BUENO!






Durante algún tiempo, mientras he podido servir en diferentes grupos o congregaciones me encontrado con personas que son “tan buenas”, llegando al punto de querer que se les haga un homenaje vanagloriándose  por todo aquello que han hecho. En un estudio anterior hablé de la importancia de vivir una fe práctica, acompañado por el texto bíblico de  Santiago donde nos exhorta a entender que vivir  la fe se demuestra con nuestros actos, pero esto no significa una oportunidad para considerar que la Iglesia, las personas cercanas  nos deban algo. En todo caso, recordemos que solo somos administradores de la obra de Dios.

“El hombre le respondió: —La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí. Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: —¿Qué es lo que has hecho? Ella respondió: —La serpiente me engañó, y comí”
Génesis 3:12-13 RVR95

Todos conocemos la historia de la Caída del Hombre, y como aconteció al ser sorprendidos por Dios, dentro del relato entre los autores materiales e intelectuales con Dios, caben destacar la acciones de irresponsabilidad por parte de Adán al descuidar el sacerdocio sobre Eva; ¿Qué hubiera sucedido sí Adán se acerca humilde y humillado a Dios a confesar su responsabilidad al descuidar a Eva y por esto ella tomó del Árbol del Bien y del Mal?, en vez de eso  él consideró: ¡Ay, es que soy tan bueno! Que se atrevió a  decir   realmente la culpa  fue  de Eva. Pero Dios al indagar a Eva, sobre este asunto, ella no tiene mejor opción que ¡echarle la culpa a Dios! Quizás Eva también considero que ¡era buena! Que la culpa es de la creación, en  este caso del Creador por haber hecho a la serpiente.

Siempre tratamos de escurrirle el bulto a los demás, considerando que las personas o circunstancias son las  culpables  de todo lo acontecido, pero tenemos que aprender a ser responsables y recordar el pasaje de Isaías:

“¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas ni vendadas ni suavizadas con aceite”
Isaías 1:5-6 RVR95

En el Nuevo Testamento encontramos un mal ejemplo o más bien un buen ejemplo, aquel  se creía tan bueno que consideró poder pagar por el don divino del Espíritu Santo:

“Pero había un hombre llamado Simón, que antes ejercía la magia en aquella ciudad y que había engañado a la gente de Samaria haciéndose pasar por alguien importante. A este oían atentamente todos, desde el más pequeño hasta el más grande, y decían: «Este es el gran poder de Dios.» También creyó Simón mismo, y después de bautizado estaba siempre con Felipe; y al ver las señales y grandes milagros que se hacían, estaba atónito. Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero, diciendo: —Dadme también a mí este poder, para que cualquiera a quien yo imponga las manos reciba el Espíritu Santo. No tienes tú parte ni suerte en este asunto, porque tu corazón no es recto delante de Dios. Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad y ruega a Dios, si quizás te sea perdonado el pensamiento de tu corazón, porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás”
Hechos 8:9-10, 13, 18-19, 21-23 RVR95

Esta es la triste historia de Simón el Mago, quién por sus artes mágicas engañó a todos haciendo curaciones y sanidades, tanto es así que le gustaba las expresiones de ovación hechas por el pueblo y permitía que compararán su magia con el poder de Dios, a través de Felipe conoció el evangelio de  salvación y se consideró inferior al ver que no tenía el poder del Espíritu Santo que fue otorgado a la Iglesia por medio de la imposición de manos hecha por los Apóstoles Pedro y Juan, y al considerarse que era “tan bueno” y debería de tener ese mismo poder se propuso en su corazón comprarlo, pero Pedro con un excelente don discernió su corrupta alma, confrontando su pecado le reprendió para que cambiará y así saliera de esa opresión en la que vivía.  

Consideramos que todo lo que hacemos en las iglesias  y por los demás, es nuestra colaboración al pastor o la propia congregación pero en realidad esto lo debemos  hacer por amor a quién nos amó y entregó su vida por nosotros haciéndonos libres de la muerte y derrotando las tinieblas  sin exigir nada a cambio. Pero ¿Cómo podemos pagar por la vida de Jesucristo el Hijo de  Dios?

No estoy hablando quien es mejor o cual es el más pecador, pues yo mismo durante algún tiempo me he considerado “tan bueno” por hacer todo el trabajo congregacional que he realizado, pero en realidad cuando volteo a mirar todo “ese buen trabajo” me encuentro con:


“Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”
Romanos 3:12 RVR95


"Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos”
Lucas 17:10 RV60

Además:
“Estamos completamente contaminados e inmundos de pecado. Todas nuestras buenas obras son como inmundos harapos. Como hojas de otoño nos decoloramos, nos marchitamos y caemos. Como viento, nos arrastran nuestros pecados”
Isaías 64:6 NBV

Esta es la verdad que nos atañe, todo lo que hagamos, por más bueno que sea, todas marchas evangelistas, reuniones de grupo, llevarle comida al hambriento físico o espiritual, vestir al desnudo en ambos aspectos, proteger al huérfano y la viuda (todos aquellos que no tienen al Padre Celestial que les proteja) todo es como una compresa usada o toalla intima para tirar, no lo digo yo, lo dice la Palabra de  Dios. Por eso reconozco otra vez:

“El que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día en que Jesucristo regrese. De esto estoy seguro”
Filipenses 1:6 NBV


Recordemos que a Dios le costó la vida de su único Hijo, para que vivamos una vida plena en él, no nos vanagloriemos ante nuestros hermanos sino que con humildad y amor sirvamos todos los días, como para Cristo.

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