27 de octubre de 2019

¡VIVIENDO LA DIGNIDAD!

¡VIVIENDO LA DIGNIDAD!




Levantaré a otros, tanto como yo fui levantado.






Creo que fue el 20 de Octubre del 2007, cuando comenzó mi crisis económica, en relación con la crisis mundial desatada por el “boom inmobiliario”. Mi economía estaba sustentada en Dios, como es lógico pensar, así que los recursos llegaban por medio de una sociedad inmobiliaria que regentaba junto con mi hermana y nuestras parejas. En cuestión de menos de 6 meses todas las reservas financieras que teníamos, las habíamos fundido. También dejé la ciudad donde estábamos residiendo para continuar un nuevo proyecto empresarial, del cual no obtuve ningún resultado positivo, y así, poco a poco, nos vimos en la penosa necesidad de no tener nada. Las reuniones de la Iglesia, eran los Martes, Jueves y Domingos; recuerdo como para  un jueves, no teníamos absolutamente nada, ni en la nevera, ni en la alacena, mis hijos después de llegar del colegio, me pidieron merienda y sin tener nada, les dije que fuéramos a los huertos, aunque fuera a comer naranjas. Sabía que nada tendríamos para cenar, mucho menos para el día siguiente. Con valentía, (reconociendo la difícil situación en la que estábamos) aquella noche asistimos a la reunión de Barcas, al terminar, se le acerca a Ani una hermana de la congregación, con cierta discreción y vergüenza por las palabras a comentar le dijo: “Ani, sabes que yo trabajo en la panadería XXXX, allí ha sobrado este resto de comida, ¿no sabes a quién se la puedo ofrecer?”. Ahora, te puedes imaginar las lagrimas nuestras, al ver la respuesta milagrosa pero dignificante por parte de nuestro Dios, la hacer realidad: “ninguno de mis hijos mendigará pan”, ¡con  nuestras vidas!

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí. Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero, y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? ¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti? Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.”
S. Mateo 25:35-40 RVR1960

Podría gastarme hojas enteras narrando, un testimonio tras otro, demostrando el poder extraordinario de Dios hacia mí y toda mi familia, devolviéndome la dignidad, viviendo dignamente. Solo deseo contarte un par de ellos. Por aquel entonces, clamé por una estrategia para comenzar a salir a flote, compré una empresa de castillos hinchables, dando mi auto más nuevo como parte de pago, (Renault Scenic, la mandé hacer a mi gusto, tardaron 3 meses en entregármela) y quedé con una nota de pago de 500 euros mensuales a 6 meses. Nunca faltó con que poder pagar. Esta empresa también tuve que cerrarla, por las exigencias normativas legales. Duró casi 5 años, aportándonos finanzas suficientes, para hacer frente a muchas obligaciones adquiridas y vivir. El 2 testimonio que deseo compartir, es muy parecido con el cual inicié este devocional, recuerdo que no estábamos mal económicamente, cuando una hermana de una familia muy querida para nosotros, nos invitó a cenar un viernes, en aquella cena, ella nos comentó acerca de su vida familiar. Su esposo, ya fallecido, por aquel entonces camionero, le habían diagnosticado un terrible cáncer. Resulta que él debía de volver a casa, para comenzar el tratamiento necesario. Por otra parte, ella tenía un congelador completamente lleno de suculentas comidas, reservadas para que su esposo cuando llegara, rellenará el congelador de su camión, pero si él tendría que quedarse en casa, esa comida no se aprovecharía, con lo cual nos la ofreció…¡estuvimos abastecidos de tremendas comidas por casi dos semanas! Yo no sé como tú lo asumas, para mí, fue una manera más, por parte de nuestro Dios,  permitirme seguir viviendo en dignidad.

He podido seguir este legado, cuando salgo a la calle a repartir sandwich a los Homelees o personas en situación de calle. Cuando he podido estar de voluntario en el Streetwise cocinando para cerca de 80 personas. Cuando salgo con mi familia conocer una ciudad y veo la desesperación famélica en un ser humano y ofrecerle unos plátanos que llevo en mi bolsa. Aún está en mi mente los ojos alegres de aquel hombre con frío, tirado en la calle y darle mi café latte, compartiéndolo con él. Porque a la verdad, no busco la señalización del por qué está en esa situación, solo pretendo demostrar el amor que Dios, ya ha manifestado por mí.

Jesucristo no nos manda a ser jueces, mucho menos a buscar la justificación del ser humano. No nos mandó a criticar a absolutamente a nadie. Él quiere que lo hagamos libremente aunque sea un mandato. Jesucristo nos mandó a servir, amar, dar, satisfacer, proteger, socorrer, visitar, alimentar, cubrir. Todas estas palabras están en ¡imperativo!, no es una sugerencia, es nuestra obligación.  Es una paradoja o un oximoron de Su reino, tenemos la obligación de servir, libremente. 


Restaurar a las personas, no es una tarea fácil. Llegarán en las condiciones más difíciles a los píes de Cristo, como cuando volvió el hijo prodigo…¿sabes a lo que huele una granja de cerdos? Así olía este hijo. Así vendrá las personas mal olientes y sucias, pero tú solo tienes que demostrar el amor de nuestro Dios, siendo el ponente comunicador hacía la gracia divina.








A propósito, bajo mi necesidad de servir a las iglesias, me gustaría contactar personalmente contigo y la comunidad cristiana  que a diario leen este devocional, visitarlos, tomarnos un café y trabajar con Ustedes, seguiré enviando este mensaje para obtener respuesta vuestra. Tienes todos mis contactos en la parte inferior de este mismo.

Comparte este post, permite que otros se beneficien de la bendición de leerlo, quizás están buscando el Camino y esta sea la forma de encontrarlo a él. Pues #hechos29laobrainconclusa es una realidad.


En esta enseñanza,  hablaré acerca  de mi identidad como hijo de Dios. Sí quieres otros artículos completos, entra en la web y lee los estudios allí publicados, compártelo y suscríbete:

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Dios te bendiga y traiga revelación a tú vida de la Mente de Cristo que ya está en ti

1 comentario:

  1. Hijo.hoy que he leído detenidamente , la historia de la vida que te tocó vivir, ha sido muy fuerte , para mi como madre , este testo desnudo que desgarra mi corazón y que parte de todo esto lo viví , aunque hay cosas que ignoraba y no estuve allí para darte la mano . cómo duele el alma, y vivir esa experiencia.
    El Señor nos da muchas pruebas, que uno mismo con el sufrimiento aprende a reconocer, que el Señor no nos abandona.

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