19 de febrero de 2019

POR UN BREVE MOMENTO

POR UN BREVE TIEMPO





Hace unos cuantos años atrás tuve la grandiosa oportunidad de fundar junto a mi hermana una agencia inmobiliaria, era un negocio familiar donde todas dos parejas trabajábamos codo a codo para salir adelante.

El tiempo paso y se fue consolidando, hasta que llegó el fatídico dieciséis de Octubre del dos mil ocho. Esa misma mañana,  muy temprano nos llamaron del Banco para decir que todas las negociaciones que teníamos pendientes se cancelaban incluidas las de ese mismo día, las que teníamos  para firmar.

Desmoralizados y sin mucho fuelle, comenzamos a ver como todo lo que llegamos a trabajar y levantar se caía y lo perdíamos todo. 

Yo no lo soporté y se puede decir que salí huyendo de aquel desastre y que lamentablemente dejé sola a mi hermana. (Ya le he pedido perdón y nuestra relación hoy por hoy es muy firme). 

Pero tuvimos que vivir la “CRISIS FINANCIERA  E  INMOBILIARIA” con todo su rigor y sufrir el desprestigio ante muchos entes que nos dieron la espalda y desde luego, nunca en el sector inmobiliario pudimos levantarnos.

De todo este PROCESO en el cual tuvimos que entrar, yo pude aprender a hacer la pregunta correcta delante de Dios, pues dependiendo de la formulación de una pregunta encontraras una respuesta o quizás recibirás otra.

Para intentar explicar esto trataré de hacerlo por medio de este ejemplo: cuando mis hijos empezaron a hablar, la manera de ellos para aprender fue por medio del “¿POR QUÉ?” Y ellos recibieron una respuesta adecuada a su edad y conforme a su MADUREZ, pero al pasar de los años a ellos tuve que enseñarles que ya no era el “¿POR QUÉ?” y que ya era momento de comprender las situaciones y por lo tanto la formulación ahora debía de ser “¿PARA QUÉ?”.

De la misma manera ocurre con Dios, cuando comenzamos a llevar esa RELACIÓN ÍNTIMA con Dios, tendremos delante de Él, preguntas inocentes para intentar entender las circunstancias, pero conforme comenzamos a madurar,  Dios espera que nuestro grado de compromiso nos mueva a vivir las situaciones como se tienen que vivir y por eso tenemos que comenzar a preguntarle a Dios el ¿PARA QUÉ?.

Cuando nos acercamos a Dios con un ¿POR QUÉ?, estamos limitando el poder de Dios, diciéndole o sugiriendo que Él no tiene autoridad para hacer las cosas que están sucediendo, pero cuando te presentas ante Dios con un ¿PARA QUÉ?, permitiendo que Él sea tú Maestro, dándole la Soberanía, Dios como es un caballero, muy pacientemente te explicará en que parte del PROCESO estas y te enseñará cual es la ESTRATEGIA adecuada para superar dicha prueba, además te concederá el Poder conocer todas las promesas que puedes entrar a reclamar en cada una de ellas, pues ante las mentiras del Adversario, Dios te mostrará la Verdad para desbaratar dichas acciones de este.

Entonces, ¿PARA QUÉ TUVE QUE VIVIR LA CRISIS FINANCIERA DEL DOS MIL OCHO?

¿PARA QUÉ TUVE QUE VIVIR FUERA DE COLOMBIA LOS ÚLTIMOS VIENTE AÑOS?

¿PARA QUÉ TUVE QUE VENIR A VIVIR A INGLATERRA?

 Y así, podría seguir haciendo preguntas, pero ahora cabe que seas tú quien formules delante de Dios, el ¿PARA QUÉ ESTÁS VIVIENDO LO QUE ACTUALMENTE O EN EL PASADO HAS TENIDO QUE VIVIR?

Desde luego que yo no tengo las respuestas para lo que estás viviendo pero Dios si tiene la respuesta y te dará las estrategias para superarlas.

Hoy tengo un par de promesas bíblicas que puedes tener siempre a mano y son:

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová, tu Dios, estará contigo dondequiera que vayas”.
Josué 1:9 RVR95

Sabes que la expresión: “ESFUÉRZATE Y SE VALIENTE” aparece trescientas sesenta y cinco veces en la Biblia.

Y la segunda  de estas promesas es:

“Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.”
1 Pedro 1:6-7 RVR95

Sé que los dichos populares muchas veces son una paráfrasis de la Palabra de Dios, por eso sé que este “NO HAY MAL QUE DURE CIEN AÑOS, NI CUERPO QUE LO RESISTA” es confirmando que todo será para algo mayor y mejor en cada uno de nosotros.

Te ánimo a que te esfuerces y seas muy valiente pues todo lo que estamos viviendo será POR UN BREVE MOMENTO y veremos a Dios añadiendo en nosotros la fortaleza necesaria, así como la sabiduría y entendimiento que durará hasta las siguientes generaciones: 

“pues esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria”
2 Corintios 4:17 RVR95

Dios te dará las respuestas cuando tus preguntas son las adecuadas porque Dios siempre cuida de ti. 

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POR UN BREVE MOMENTO


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Dios te bendiga y traiga revelación a tu vida de la Mentalidad de Cristo que ya está en ti.
  









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